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Posts Tagged ‘Regala Zaragoza’

¿Habéis oído hablar de la NOCHE EN BLANCO? Se celebra una vez al año en distintos lugares del mundo, y consiste en una cosa muy sencilla: pasar la noche disfrutando de la ciudad y con todo tipo de actividades culturales. Este 28 de junio será la cuarta Noche en Blanco en Zaragoza, y habrá montones de propuestas. Los años anteriores fue un éxito, porque al margen de lo que hubiera programado lo impresionante es que la gente invadió la calle por una noche. Para estar, pasear, encontrarse con otra gente, disfrutar del ambientazo, entrar a algún museo a horas poco habituales, oír un concierto en lugares donde no suele haber música… en fin, de todo. Así que pasad la voz a todos vuestros contactos, y estos a los suyos, y estos a los suyos… y esa noche no os quedéis ninguno en casa. TODOS A DISFRUTAR DE LA CALLE EL 28 DE JUNIO POR LA NOCHE.

blanco

¿Qué hemos preparado? Pues unas cuantas cosas de lo más variadas: rutas por la calle y visitas en interiores, una cena al aire libre en un entorno maravilloso, una visita teatralizada, actividades para familias con niños… de todo, y a precios súper especiales. Si queréis más información o reservar llamadnos al 976207363 o seguid los enlaces:

  • Cena en el patio del palacio arzobispal: “Una de romaños”. 22’00. Para saber más entrad aquí, y para reservar aquí.
  • Visitas teatralizadas
    • Una noche en las casas el obispo (Palacio arzobispal). 20’00. NO QUEDAN PLAZAS LIBRES
    • 2.000 años de historias. 20’00 y 22’30. Para saber más o reservar entrad aquí.
    • Los Sitios: ¡A vencer o morir!. 20’00 y 22’30. Para saber más o reservar entrad aquí.
  • Rutas en la ciudad
    • Un safari a la fresca. 20’00 y 22’30. Para saber más o reservar entrad aquí.
    • Zaragoza oscura y legendaria. 20’00 y 22’30. NO QUEDAN PLAZAS LIBRES
    • Crónica negra de Zaragoza. 20’00 y 22’30. Para saber más o reservar entrad aquí.
    • Rutas de pecado
      • Una historia de la lujuria en Zaragoza. 20’00 y 22’30. Para saber más entrad aquí, y para reservar aquí.
      • Una historia de la envidia en Zaragoza. 22’30. Para saber más entrad aquí.
  • Visita nocturna al cementerio. 20’00 y 22’30. NO QUEDAN PLAZAS LIBRES
  • Planes para pasar una Noche en Blanco con niños. 20’00. Un safari en la ciudad.NO QUEDAN PLAZAS LIBRES

cena

Esto es lo que hemos preparado para esta Noche en blanco. ¿Cómo lo veis? Si queréis más información, ya sabéis: llamadnos al 976207363. Y si queréis estar al día de todas las novedades podéis entrar en http://www.facebook.com/gozARTE y pinchar en “me gusta”, o enviarnos un correo a educacion@gozarte.net para recibir nuestros boletines informativos.
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Llega San Valentín, y para ponerle un punto picantón… no podía faltar nuestra ruta UNA HISTORIA DE LA LUJURIA EN ZARAGOZA. Cada vez tenemos más claro que en tiempos de crisis no hay nada más barato que pecar, así que nos iremos a recorrer la historia de la Zaragoza más lujuriosa, lasciva, libidinosa y picante.

Mary de Lis, luciendo pierna, arte y poderío en “El Plata”

Aquí donde la veis, Zaragoza ha sido de lo más lujuriosa, dicen que entre otras cosas porque siempre fue ciudad de cuarteles, y donde hay muchos soldados jóvenes… ya podéis imaginar. Tenemos, pues, toda una colección de historias de todas las épocas: del descaro de las vedettes de El Plata y el Oasis al ¿recato? de las monjas del Santo Sepulcro, pasando por las calles de la antigua “putería” en las que contaremos historias de adúlteros de lo más libidinosos. Un sinfín de experiencias lujuriosas e inolvidables.

Cuándo – Sábado 14 a las 19’00 y domingo 15 a las 11’30

Dónde – Puerta de la iglesia de la Magdalena

Precio – 8 € (estudiantes menores de 26 años y jubilados, 7 €; parados, 4 €)

Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

 

Y si queréis más lujuria, aquí os dejo unos cuantos posts de nuestro blog dedicados a ella:

Lujuria es… Liz Taylor

Lujuria es… Olympia

Lujuria es… Marilyn Monroe

Pecadores encantadores – Rebeca y la lujuria

Lujuria es… el jamón

Lujuria es… el champagne (francés, bien sûr)

Lujuria es… sexo en Nueva York

Lujuria es… unas piernas de cinco millones de dólares

Lujuria es… el Bulli

Lujuria es… Venus

Lujuria es… el teatro chino de Manolita Chen

Lujuria es… Sodoma y Gomorra

Lujuria es… el “gabinete secreto” de Nápoles

Lujuria es… Marlon Brando

Lujuria es… Sofía

Lujuria es… la guerra de los biquinis

Lujuria es… el biquini

Lujuria es… El Plata

Lujuria es… Zeus y sus chic@s

Lujuria es… la Lollo

Lujuria es… pecado

Lujuria es… San Juan de la Cruz

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¿No habéis tenido nunca la sensación de que hay minutos que duran mucho más que otros? Yo lo pienso siempre en los momentos antes de “Romper la Hora”, cuando me encantaría que el tiempo se detuviese. ¿Por qué? Pues no lo sé, pero esos minutos justo antes de las doce de la noche del Jueves Santo, en Híjar, son de felicidad plena, absoluta y total. Son los que preceden a algo que espero durante todo el año, que me emociona más que casi ninguna otra cosa. Durante un año entero me gustaría que el reloj se acelerara para que el Jueves Santo llegase cuanto antes, pero justo en esos minutos en los que todo está a punto de empezar… me gustaría que el tiempo se estirase como si fuera un chicle para disfrutar un poco más de la ansiedad de la espera. ¿Por qué? Voy a intentar contároslo, aunque ni yo mismo lo sé.

Vayamos por partes: ¿qué significa esa expresión tan peculiar de “Romper la Hora”? En Híjar nunca he oído a nadie decir ni rompida ni cosa similar, sino “Romper la Hora”, algo mucho más contundente y expresivo. Se refiere a lo que ocurre en el preciso momento en que empieza el Viernes Santo, décimas de segundo después de la medianoche, cuando a una señal del alcalde cientos de tambores y bombos empiezan a tocar a la vez y rompen esa hora en mil pedazos.

Dos horas antes la gente empieza a coger sitio en los porches (en el centro de la plaza solo pueden estar los que van a tocar). A las once y pico empiezan a aparecer los primeros tambores y bombos y, poco a poco, una marea negra va cubriendo todo el espacio del centro de la plaza y los porches y balcones se llenan hasta reventar (el espacio, como el tiempo, también es elástico a veces). Cuando faltan muy pocos minutos para las 12 el alcalde baja del Ayuntamiento y se abre paso entre la multitud hasta llegar a la farola que hay en el centro de la plaza. En ese momento se hace un impresionante silencio, más impresionante aún si tenemos en cuenta la cantidad de gente que hay en esa pequeña plaza. Y son esos segundos los que a mí me ponen los pelos de punta, porque el tiempo se vuelve lento, increíblemente lento y espeso, y busco con la mirada a la gente que quiero, a mis padres que están por los porches o en algún balcón, a mis hermanas, que no estarán muy lejos, a Juan, a Pilar… y a mi abuelo, sobre todo a mi abuelo, que ya no está pero que en ese momento está a mi lado, con su tambor, como siempre.

Mi abuelo Antonio

¿Entendéis ahora por qué me gustaría que esos momentos fuesen eternos? Porque el abuelo está otra vez ahí, conmigo, como cuando era pequeño, y me cuida como me ha cuidado siempre. Y porque miro a mi alrededor y las caras son de felicidad, de una alegría contenida, nerviosa, con montones de sentimientos que se entrecruzan por todas partes. Esos segundos son… eléctricos. Y cuando toda esa tensión acumulada se libera… es una explosión inigualable, de dimensiones cósmicas, y os aseguro que no es una exageración eso de que la tierra tiembla. ¿Queréis verlo? Pues pinchad aquí e id hasta el minuto ocho y medio, más o menos. Eso sí, para sentirlo hay que estar allí y dejarse envolver por el sonido y los sentimientos que brotan de él.

¿Por qué se hace algo así? Es probable que hayáis oído alguna vez que se intenta imitar a los elementos que se desataron en el momento de la muerte de Cristo, cuando la cortina del templo se rasgó, la tierra tembló… Es posible, no lo sé. Hay muchas fiestas en las que se hace ruido para espantar algo, sean los malos espíritus, la noche o el propio miedo. A lo mejor tiene algo que ver con eso, o a lo mejor no. ¿Sabéis una cosa? Hace ya un tiempo que me di cuenta de que es lo de menos. Lo importante de verdad es que, cada uno con sus motivaciones, lo sigue haciendo. ¿Por qué? ¿Sólo porque se ha hecho siempre y porque lo hacen (casi) todos? ¿Creéis que eso sería motivo suficiente? Yo creo que no. ¿Porque es algo que sale en la tele y eso nos hace sentirnos orgullosos? Todo eso es importante, por supuesto, pero no es suficiente para explicarlo. Yo pienso que la clave está en que es una fiesta en el sentido antiguo de la palabra, de cuando no todos los días eran iguales y había en el calendario momentos excepcionales que iban marcando el ritmo de la vida, como los puntos y las comas en una frase. Momentos en los que de alguna manera inexplicable se conecta con nuestros antepasados y con nuestros descendientes en un solo segundo mágico, fugaz pero absolutamente real. Una fiesta en la que, precisamente por eso, cada uno sabe que ni puede ni debe estar en otro sitio que en el que está, porque hacerlo sería traicionar a los tuyos y romper una cadena de la que tú eres un simple (e imprescindible) eslabón.

Había un lugar al que los antiguos griegos llamaban “omphalos“, “ombligo”, el centro del mundo. Pues bien, por un momento esa farola es exactamente eso, y el tiempo que se había detenido de pronto empieza a girar alrededor de ella a una velocidad tan vertiginosa que lo arrastra todo. El alcalde, que durante un largo instante había sido el centro de todas las miradas, se pierde entre la multitud y cada uno se convierte en el verdadero protagonista de algo que se hace entre todos y que al mismo tiempo es rabiosamente individual, porque se toca con los demás y a la vez concentrándose en uno mismo. No sé cómo explicarlo, pero probablemente lo que quiero decir es que la impresión que puede tener un espectador es que, habiendo tantos, si uno falta no pasa nada, pero la que se tiene desde dentro es que si uno falta algo falla. Como en una orquesta, supongo, aunque no tiene nada que ver. ¿O sí? No lo sé.

¿Cuánto dura esto? Media hora, una hora… poco a poco las cuadrillas empiezan a abandonar la plaza y a dispersarse por las calles del pueblo llenándolo todo de un sonido atronador. Queda mucha Semana Santa por delante, pero son momentos en los que parece que se quiera beber a tragos algo que uno ha esperado mucho. Ya vendrán momentos para la calma, para disfrutar, para todo… incluso para el silencio, pero eso será un poco después, cuando a las dos de la mañana empiece una procesión absolutamente especial y única: “Los despertadores“. Pero eso… os lo cuento en el siguiente post. Eso sí, si queréis vivir en directo todo esto este año tenéis una estupenda oportunidad, porque hemos organizado una excursión para Romper la Hora en Híjar (este año será el 2 de abril). Si queréis saber más entrad aquí, y para reservar llamadnos al 976207363.

Está claro que la Semana Santa española no puede ser más variada y peculiar, ¿no? En las próximas semanas seguiremos contando historias sobre la Semana Santa insólita, pero si queréis conocer muchas más aquí os dejo el programa que hemos preparado (entrad aquí para encontrar toda la información):

  • 14 y 22 de marzo – NOS VAMOS DE EXCURSIÓN: el Calvario de Alloza y mucho más
  • 21 y 28 de marzo – CENAS EN PALACIO: Semana Santa insólita
  • Del 30 de marzo al 2 de abril – TRAS TUS PASOS: Rutas para descubrir la Semana Santa de Zaragoza en la calle
  • 2 de abril, Jueves Santo – NOS VAMOS DE EXCURSIÓN: Romper la hora en Híjar
  • 4 de abril – NOS VAMOS DE EXCURSIÓN: Sábado Santo en Alcañiz

 

Y si queréis seguir leyendo, aquí os dejo unos cuantos posts de nuestro blog sobre el tema:

Salamanca, el “padre putas” y el Lunes de Aguas

El entierro de Genarín en León

El besapié de Jesús de Medinaceli en Madrid

Los “picaos” de San Vicente de la Sonsierra

Sevilla y el viacrucis de la Cruz del Campo

Un Cristo heroico en Zaragoza

Domingo de Ramos en Elche

La luna y la Semana Santa

El juego de las caras en Calzada de Calatrava

Híjar, la familia y la tradición

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Desde que tengo memoria recuerdo haber pasado la vida esperando que llegara la Semana Santa, y si alguna vez me preguntan cómo me imagino el Paraíso lo tengo claro: un lugar en el que todos los días es Domingo de Ramos. ¿Por qué? Pues porque mi familia es de Híjar, y antes de saber andar mi abuela me había cosido mi primera túnica y mi abuelo me compró un pequeño bombo (enseguida vendría otro un poco más grande que aún conservo, y que hoy usan mis sobrinos), y siempre he asociado la alegría más total y absoluta que se puede sentir con lo que yo experimento esos días año tras año.

Viernes Santo con los sobrinos: la felicidad completa

La Semana Santa en Híjar es algo muy, muy especial. Es una fiesta en el mejor de los sentidos posibles, esa que hace que la alegría se nos salga por los poros. Fiesta de “ir mudao”, por supuesto, porque Jueves Santo no es un día cualquiera (“Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión“). Fiesta de reunirte con los amigos y con la familia, porque a nadie se le ocurre faltar a la cita, pero también de la que se hace entre todos, participativa y colectiva. Y además, tan impresionante y espectacular que fue la primera Semana Santa en Aragón en ser declarada de Interés Turístico Nacional, allá por 1980.

Jueves Santo a medianoche, minutos antes de “Romper la Hora”

Este año os proponemos veniros con nosotros a pasar una noche de Jueves Santo en Híjar. A lo mejor no lo habíais hecho antes por no tener que volver conduciendo de madrugada, o habéis venido solo a “Romper la Hora” y os habéis perdido lo que venía después. Pues bien, os cuento el programa que tendremos:

  • 17’30 – Saldremos de Zaragoza (detrás del Pilar) de camino a Híjar.
  • 18’30 – Llegamos al Calvario y antes de nada nos iremos al salón de actos de la Casa del Hijarano donde os contaremos con imágenes, vídeos… lo que vais a ver esa noche, mientras nos comemos unos dulces. Eso sí, intentaremos mostrároslo desde dentro, desde nuestra propia experiencia, intentando explicar lo que para nosotros es inexplicable.
  • 20’00 – Nos iremos a hacer un recorrido por el pueblo para conocer un poco su historia y, sobre todo, para que conozcáis cuáles son los momentos y lugares que no os podéis perder.
  • 21’30 – Cena
  • 22’50 – Nos iremos para la Plaza de la Villa, donde tiene lugar a las 24’00 el momento de Romper la Hora.
  • 2’00 – Después de “Romper la Hora” los tambores se dispersan por el pueblo, sin parar de tocar, hasta que comienza una procesión conocida como “Los despertadores”.

¿De dónde viene ese nombre tan peculiar? En Híjar sigue habiendo rosarieros, un grupo de personas que cantan el rosario por la calle los domingos de madrugada (ahora sólo unos cuantos domingos al año) y que acompañan a una procesión que quiere despertar a todo el mundo. ¿Para qué? Pues para contar, con sus cantos, lo que está pasando en esa noche. Los tambores van tocando delante de ellos, pero en algunos puntos (justo en los mismos en los que, cuando el pregonero iba por las calles, se paraba a pregonar) se callan y en medio de un silencio atronador empiezan a cantar. ¿Queréis oírlos?

A finales del siglo XVIII estuvo en Híjar un famoso predicador, el capuchino Fray Diego de Cádiz, que escribió la letra del “Ay de mí“. Desde entonces no se ha dejado de cantar, y os aseguro que estremece oírlo rodeado de gente vestida de negro que, en el momento en que cesan los cantos, empieza a tocar otra vez como si le fuera la vida en ello. Y aún más se encoge el corazón por las calles de la vieja judería, hoy barrio de San Antón, desiertas hasta que llega la procesión. O en la Plaza de la Villa, abarrotada horas antes y ahora casi vacía, donde cerca de las 03’30 tiene lugar un momento completamente íntimo en el que prácticamente solo está la gente del pueblo, cuando los Rosarieros cantan “El humilde”. Pinchad aquí para escucharlo.

  • 3’45 – Salimos para Zaragoza, a donde llegaremos hacia las 4’45.

La misma plaza que antes estaba abarrotada, casi desierta a las 3’15 de la mañana, cuando llegan “Los despertadores”

En las próximas semanas os iremos contando muchas otras historias en relación con la Semana Santa de Híjar en nuestro blog, pero os dejo ya un par de enlaces para ver fotografías antiguas y un reportaje del NO-DO, además de toda la información práctica:

Cuándo – Jueves Santo, 2 de abril, a las 17’30 (llegada a Zaragoza a las 4’30 de la mañana)

Dónde – Detrás del Pilar

Precio – 45 € (incluye el bus, la merienda, la cena y las explicaciones)

Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

Y si queréis ir calentando motores, aquí os dejo algunos posts de nuestro blog:

Híjar, la familia y la tradición

Romper la Hora en Híjar

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Cuando en 1563 don Hernando de Aragón, arzobispo de Zaragoza, fundó la Cartuja de Aula Dei, ya existía un monasterio de esta Orden en Aragón: la Cartuja de las Fuentes, en los Monegros, fundada a principios del siglo XVI. Posteriormente se fundaría otro también al lado de Zaragoza, la Cartuja de la Concepción o Cartuja Baja (de ahí que a Aula Dei también se la conozca como Cartuja Alta).

Las condiciones de subsistencia de los monjes en la Cartuja de las Fuentes eran tan precarias, en un entorno tan pobre y desértico, que se plantearon trasladarse a un lugar más adecuado, cosa que hicieron en 1563. De las tres cartujas aragonesas Aula Dei fue la más rica (su participación en la fundación de la Cartuja Baja fue muy importante) y es la mejor conservada. Antes de construirla se estudiaron las que ya se habían construido antes en Cataluña y Valencia, y después de mucho pensar se diseñó un plano absolutamente racional y que respondía perfectamente a las necesidades de los monjes.

Aquí tenemos el plano de la Cartuja de Aula Dei. Está rodeada por una muralla baja con pequeños torreones, como se podía apreciar en las fotos de arriba. Esa muralla no forma aún un rectángulo perfecto, como en la Cartuja Baja (construida casi un siglo después), pero es bastante regular. En la parte de abajo del plano están las construcciones de servicios, las que están ocupadas por los criados y los hermanos legos (o sea, los que se encargan del funcionamiento diario del monasterio, lo que les obliga a estar en contacto con el mundo exterior). En la parte de arriba está el corazón del monasterio, la iglesia con dos claustros pequeños a los lados (uno de capillas, para que todos los monjes puedan cantar misa a diario, y otro con el refectorio, donde los domingos comen en comunidad) y el gran claustro con las celdas de los monjes detrás, en la parte más alejada de la puerta del recinto. Todo esto fue una auténtica novedad, y todas las cartujas españolas construidas después siguieron el modelo: Ara Christi en Valencia, la Cartuja Baja en Zaragoza, Nuestra Señora de las Fuentes en la provincia de Huesca y la de Jesús Nazareno en Valldemosa (Mallorca).

Aquí podemos ver el aspecto exterior del conjunto, magníficamente conservado. En el dibujo de arriba vemos la iglesia con su torre en primer plano, y detrás el gran claustro con las celdas de los monjes alrededor. En la vista aérea tenemos una impresionante imagen de ese claustro, con el cementerio en el centro (se distingue por el grupo de cipreses) y las 36 celdas alrededor, cada una de ellas con dormitorio, oratorio, estudio, comedor, huerto, taller y solana

La construcción de este magnífico conjunto fue posible gracias al apoyo del arzobispo de Zaragoza (nieto de Fernando el Católico y primo hermano de Carlos V) don Hernando de Aragón, que puso el dinero para que fuera posible una fundación “magnífica, suntuosa y cumplida“, que además pudo construirse en muy pocos años. Hasta el siglo XIX vivirían aquí los monjes sin sobresaltos, algo que acabaría con la Guerra de la Independencia, el Trienio Liberal (1820-1823) y la Desamortización de Mendizábal. Los monjes se marcharon, pero volvieron en 1901 y hasta hoy mismo han vivido en el monasterio. Ahora que se marchan, un tema del que hablaremos próximamente, no sabemos lo que ocurrirá con un lugar que, gracias a haber estado ocupado, se ha mantenido en un excelente estado de conservación.

Dentro del monasterio hay muchos espacios singulares, como la espléndida biblioteca, el claustrillo de capillas decorado con pinturas del siglo XVII de la vida de San Bruno, las pinturas del XVIII dedicadas a los siete sacramentos que los cartujos se trajeron de Francia en 1901, cuando volvieron tras la Desamortización… pero por encima de todo destaca la iglesia, contemporánea de la Lonja, de la última ampliación de la Seo… como en ellas, hay magníficas bóvedas de crucería estrelladas decoradas con florones de madera, muy propios de la arquitectura aragonesa de la época.

La iglesia se redecoró en el siglo XVIII, y fue entonces cuando se hizo el retablo y, sobre todo, las grandes pinturas murales de Goya, de las que hablaremos en el siguiente capítulo. De momento, si queréis descubrir este lugar con nosotros no os podéis perder la visita que hemos preparado.

Cuándo – Todos los sábados a las 12’00

Dónde – Portería de la Cartuja de Aula Dei a las 11’50, o parada del bus 28 en el Coso, nº 118 a las 11’10

Precio – 10 € por persona (8 € para jubilados y estudiantes menores de 26 años, 6 € para parados)

Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

Y si queréis saber más sobre los cartujos aquí os dejo algunos post de nuestro blog, y si queréis seguirnos podéis entrar en http://www.facebook.com/gozARTE y pinchar “me gusta”, o entrar en twitter @gozARTE:

Las cartujas de Aragón

La cartuja de Aula Dei

Un paseo nocturno por la Cartuja Baja

Con la tele en la Cartuja Baja

Las sombras de la muerte

Cartujas y tortugas

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Restos del gran claustro de la Cartuja de la Concepción

Lo que hoy es el parque del barrio de la Cartuja Baja, conocido como Huerto Frisón, era el gran claustro alrededor del cual estaban las celdas de los monjes. Y en su interior, donde hoy juegan los niños, estaba el cementerio en el que los cartujos esperarían al día de la resurrección de los muertos rodeados del mismo silencio que les había acompañado durante su vida. Puede que para nosotros, que muchas veces vivimos la vida queriendo olvidarnos de que la muerte está agazapada en cualquier esquina, sea algo macabro imaginar que a pocos metros de la celda donde el cartujo pasaba su vida se encontraba la fosa donde su cuerpo sería enterrado tras su muerte. Pero no creo que para ellos sea algo trágico encontrarse de frente con su tumba cuando salen de su celda, ni tampoco me los imagino esperando la muerte con ansiedad como Santa Teresa, cuando decía aquello de “Ven, muerte, tan escondida / que no te sienta venir / porque el placer de morir / no me vuelva a dar la vida“, sino más bien aceptándola con naturalidad, un poco como en los versos de Machado: “Y cuando llegue el día del último viaje / y esté al partir la nave que nunca ha de tornar / me encontraréis a bordo, ligero de equipaje / casi desnudo, como los hijos de la mar“. 

San Bruno en la cartuja de Nápoles, reflexionando sobre la vida y la muerte

San Bruno suele aparecer representado contemplando una calavera. Viéndolo me viene a la cabeza Quevedo reflexionando sobre la fugacidad de la vida, cuando escribe aquellos versos en los que habla del hombre y dice:

Sueño fue ayer, mañana será tierra.

Poco antes nada, poco después humo.

Y también me viene a la cabeza esa imagen (probablemente falsa) del cartujo dando cada día de su vida una paletada para cavar su tumba al leer estos otros versos:

Azadas son la hora y el momento

que a jornal de mi pena y mi cuidado

cavan en mi vivir mi monumento.

Y sin embargo no tienen nada que ver. Quevedo ama intensamente la vida, disfruta hasta el último segundo, y más cuando nota que se le escapa entre los dedos. Su obsesión por la muerte es la otra cara de su vitalismo, ni más ni menos. Para el cartujo la muerte no es un final, algo tenebroso o que dé miedo, sino algo hacia lo que camina todos los días.

Claustro grande de la Cartuja de San Martino, en Nápoles

Yo comencé a entender un poco de todo esto en un lugar maravilloso, la Cartuja de San Martino, en Nápoles. En una ciudad bulliciosa como Nápoles, caótica, loca, desenfrenada… hay un oasis de paz, que es este claustro que se ve en la fotografía. Y en este claustro un cementerio que a mí me pareció en aquel momento un pequeño paraíso.

Cementerio de los cartujos

Queda claro que es un cementerio, aunque las tumbas no se ven por ninguna parte. Es un pequeño recinto, sencillo pero cuidadísimo, donde los cartujos esperan el juicio de Dios. Las calaveras que lo rodean no resultan macabras, o a mí no me lo parecen. En ningún otro lugar como en ése he tenido la tentación de creer que podía haber algo después de la muerte. Y precisamente por el momentáneo consuelo de creer que a lo mejor ésta no era un punto y final, en pocos sitios me he sentido tan bien como en aquel cementerio y en aquel momento.

Un buen lugar para pasar la eternidad

Cuando muere el cartujo, en su celda y rodeado de sus hermanos, se le coloca sobre unas parihuelas, con el rostro cubierto con la capucha. Se lleva primero a la sala capitular, cubriendo el cadáver con un gran paño, y luego a la iglesia, y al acabar la misa toda la comunidad rodea al difunto y canta mientras el prior echa agua bendita sobre él. Parte entonces la procesión que atraviesa el gran claustro y se dirige al cementerio: un novicio con una cruz, el Prior y detrás los monjes en fila, el cuerpo llevado por cuatro de ellos y finalmente los hermanos,todos cantando salmos de alegría y esperanza hasta que llegan a la fosa cavada pocas horas antes. Se retira entonces el paño y se deja el cadáver sobre una tabla, depositándolo con cuidado en la fosa y cubriéndolo con tierra mientras el Prior dice: “Ilumina, Señor, el alma de tu siervo, cuyo cuerpo descansa ahora en las sombras de la muerte“. Un simple cruz sin nombre recordará su existencia.

Si queréis conocer una de las dos cartujas zaragozanas, los sábados por la mañana a las 12’00 haremos visitas a la Cartuja de Aula Dei. Si queréis saber más entrad aquí, y para reservar llámanos al 976207363 o entrad aquí.

Y si queréis saber más sobre los cartujos aquí os dejo algunos post de nuestro blog:

Las cartujas de Aragón

La cartuja de Aula Dei

Un paseo nocturno por la Cartuja Baja

Con la tele en la Cartuja Baja

Las sombras de la muerte

Cartujas y tortugas

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Hola a todos

El otro día pasamos una tarde estupenda en la Cartuja Baja con nuestros amigos de ZTV, que sacaron ayer este reportaje en su programa “Todo incluído”. Es un pequeño resumen de nuestra visita, aunque sin el encanto de la noche. Espero que os guste.

Si queréis conocer ésta y muchas otras historias sobre los cartujos, os proponemos visitar con nosotros la Cartuja de Aula Dei los sábados a las 12’00. Si queréis saber más entrad aquí, y para reservar llámanos al 976207363 o entrad aquí.

Yi queréis saber más sobre los cartujos aquí os dejo algunos post de nuestro blog, y si queréis seguirnos podéis entrar en http://www.facebook.com/gozARTE y pinchar “me gusta”, o entrar en twitter @gozARTE:

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