Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘patrimonio’

La Aljafería es un palacio encantado y encantador lleno de historias y leyendas. En sus mil años de historia sus muros han sido testigos de todo tipo de romances, unos reales y otros imaginados, unos más apasionadas y otros menos, algunos con final feliz y otros de lo más desgraciados. Don Quijote, Gaiferos, Melisendra, Felipe de Gali, Manrique, Leonor… son algunos de sus protagonistas. ¿Quieres conocerlos mejor? ¿Sabías, p.ej., que “El retablo de Maese Pedro” de Manuel de Falla parte de una historia del Quijote, que a su vez parte de antiguos romances medievales? ¿Y que esos romances cuenta la desdichada historia de Melisendra, hija del emperador Carlomagno y presa de los sarracenos en la Aljafería? ¿Y que su amado Gaiferos estaba tan pancho en Francia, pensando tranquilamente en rescatarla un día de estos, mientras ella lloraba encerrada en una torre del palacio?

“El retablo de Maese Pedro”

¿O que Verdi, cuyo bicentenario celebramos este año, situó una gran parte de su ópera “Il trovatore” en la Aljafería, que sería el escenario de las desventuras de Manrico y Leonora? ¿Os imagináis a María Callas cantando su amor por los patios del palacio? Pues aquí os la dejo diciendo que la noche estaba plácida, el cielo sereno, la luna plateada… cuando de pronto escuchó su nombre y la tierra se convirtió en cielo en un instante.

En fin, que si queréis saber mucho más sobre las HISTORIAS DE AMOR EN LA ALJAFERÍA nada mejor que participar en la visita que hemos organizado durante los domingos de diciembre:
Cuándo – Domingos de diciembre a las 11’30
Dónde – Junto a las taquillas
Precio – 8 € (jubilados y estudiantes menores de 26 años, 7 €; parados, 5 €)
Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

Read Full Post »

¿Qué se esconde detrás de esta portada tan sencilla?

En pleno centro de Zaragoza hay un magnífico edificio, enorme y monumental. Es el antiguo Colegio de la Inmaculada y el Padre Eterno, que tras la expulsión de los jesuitas (a los que pertenecía) en 1767 se convirtió en Real Seminario de San Carlos Borromeo. Todo el mundo sabe dónde está, pero estar, lo que se dice estar… mucho menos. Eso sí, es vox populi que es uno de los interiores más impresionantes de la ciudad, y que precisamente por eso está solicitadísimo para casarse allí. De hecho, uno de los comentarios más repetidos en relación con esta iglesia es: “Yo estuve allí en una boda“.

Simplemente fastuoso

Este lugar tiene una larga historia. Para empezar, si retrocediéramos quinientos y pico años nos encontraríamos aquí con la sinagoga mayor de la ciudad, pues estaríamos en pleno centro de la judería. Tras la expulsión de los judíos en 1492 quedó abandonada, hasta que décadas después la compraron los jesuitas. Durante un tiempo la utilizaron como capilla, hasta que construyeron su colegio y la tiraron para hacer la iglesia. Por aquí pasaron jesuitas tan ilustres como Baltasar Gracián, uno de los escritores fundamentales del Barroco español, que dio clases en sus aulas y escribió aquí algunas de sus obras; o San José de Pignatelli, que fue uno de los principales artífices de la restauración de los jesuitas después de su desaparición…

Baltasar Gracián fue uno de los más ilustres habitantes de este lugar

La iglesia se fue enriqueciendo a lo largo del siglo XVII y la primera mitad del XVIII, hasta convertirse en uno de los conjuntos más espectaculares y mejor conservados en la actualidad del Barroco español. A finales del siglo XVII, p.ej., los duques de Villahermosa construyeron aquí una magnífica capilla para enterrarse, que entre otros tesoros artísticos cuenta, además de las dos tumbas monumentales de los duques, con un conjunto de cuadros de Vicente Berdusán.

La capilla de San José, con sus pinturas en el techo

Poco después, a principios del siglo XVIII, se redecoró la iglesia con una estética barroca muy cercana al gusto del rococó. Sorprendentemente, y a pesar de que durante los Sitios voló justo aquí al lado un polvorín que se llevó por delante parte del edificio, esa decoración se ha conservado íntegramente y convierte la iglesia es una especie de fabuloso cofre del tesoro. Aunque para todo hay gustos, pues en pleno siglo XVIII Antonio Ponz, mucho más clásico y austero, digo de ella que “haga usted cuenta que viene a ser una tienda de espejero”. Lo dicho, para gustos. En cualquier caso, más que el valor individual que pueda tener cada una de las piezas lo verdaderamente impresionante es el conjunto, que constituye un auténtico viaje en el tiempo.

El coro de la iglesia

Aquí no acaba la historia del edificio, ni mucho menos. En 1767 fueron expulsados los jesuitas de España, y su antiguo colegio se convirtió en Real Seminario de San Carlos Borromeo (una institución que ya existía y que se trasladó aquí), un seminario sacerdotal, que no es lo mismo que uno de novicios (ese estaba en la plaza de la Seo hasta que se trasladó al edificio de Casablanca, el que hoy ocupa el Ayuntamiento). Hoy el antiguo colegio es, también, residencia de sacerdotes. En fin, una mezcla así de Historia, Arte, Literatura… y en pleno centro de Zaragoza, se merece una visita detenida. Por eso os proponemos que nos acompañéis a descubrir este lugar fascinante.


Si queréis descubrir 10 de las 10.000 razones por las que no os podéis perder este lugar, pinchad aquí. Y si queréis visitarlo, este mes de diciembre tenéis la oportunidad de hacerlo:

  • Cuándo – 5, 6, 7, 14, 20 (completo), 21, 27 y 28 de diciembre a las 17’00
  • Dónde – Puerta de la iglesia de San Carlos
  • Precio – 10 € por persona (estudiantes menores de 26 años y jubilados, 8 €; parados, 5 €)
  • Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

 

Read Full Post »

Esos ojos, esa boca, esos dedos… ¡¡¡Qué miedo!!!

Seguramente Béla Lugosi es una de esas personas a las que nunca invitarías a cenar, por si acaso (¿o sí?). Drácula es igualico, igualico que él, no hay más. Y es que ya desde pequeño Béla estaba destinado a convertirse en el conde más famoso del mundo. Para empezar, nació en la mismísima Transilvania, concretamente en Lugoj, y por eso se puso de nombre artístico Béla (que era su nombre real) Lugosi (o sea, el de Lugoj). Vamos, como Marifé de Triana, pero en rumano. No sabemos si por su origen, por su aspecto físico o por todo junto, pero el caso es que interpretó tantas veces al vampiro más famoso de todos los tiempos y se sintió tan identificado con él que cuentan que llegó a creérselo. Tanto, que pidió que le enterraran vestido con su capa negra forrada de satén rojo. ¿Cómo lo veis?

Después de ver esto, ¿quién se atreve a asegurar que los vampiros no existen?

Cuenta una vieja leyenda de Hollywood (probablemente más falsa que Judas) que en el entierro de Béla Lugosi se juntaron dos astros del cine de terror, Vincent Price y Peter Lorre, y mirándolo dijeron: “¿No deberíamos clavarle una estaca por si acaso?“. No lo hicieron, entre otras cosas porque parece que ninguno de los dos estuvo realmente en el funeral, pero aunque sea falsa la anécdota es genial. Y seguro que lo mismo piensan los que hicieron este muñeco “encantador”.

¿Os imagináis dormir con “esto” en la habitación?

Pero estamos yendo muy deprisa. Es verdad que la muerte es el nacimiento a la no-vida de un vampiro, pero… ¿qué sabemos del auténtico Béla? Pues para empezar, que nació en 1882, 15 años antes de que Bram Stoker escribiera su novela “Drácula“. Y que al principio se ganó la vida como actor haciendo papeles “normales“. Y que por sus ideas políticas de izquierdas tuvo que marcharse primero a Alemania y luego a Estados Unidos, sin un céntimo en el bolsillo y pagándose el viaje trabajando en las máquinas del barco. Y que con treinta y tantos años encontró el papel de su vida. A partir de 1927, cuando empezó a interpretarlo en Broadway, y todavía más cuando lo llevó al cine en 1931, Béla Lugosi sería para todo el mundo el conde Drácula, y viceversa.

Drácula nunca fue tan elegante

No era la primera vez que la novela se llevaba al cine. Murnau había rodado en Alemania, en 1922, una película inolvidable: “Nosferatu“, aunque tuvo que cambiar el nombre de Drácula por el de Conde Orlok por no haber conseguido de la viuda de Bram Stoker los derechos de la novela.

De tan feíco casi da ternura, ¿verdad?

Nosferatu es un ser monstruoso, horriblemente feo y desagradable, con rasgos de roedor y largas uñas. Nada que ver con el Drácula que encarnará Béla Lugosi nueve años después: apuesto, seductor, impecablemente vestido… todo un galán.

Como para decirle que no, con ese gesto que tiene de estar encantado de haberte conocido

Aunque Tod Browning, que fue contratado por la Universal Pictures para dirigir “Drácula” en 1931, buscaba un actor desconocido para que resultase aún más siniestro (se decía que para “Nosferatu” habían contado con un auténtico vampiro para representar el papel, y había que estar a la altura), el estudio le impuso en el cásting a Béla Lugosi, que llevaba tres años representando al conde en el teatro con un enorme éxito. El acierto fue total. Béla pudo usar todos los recursos aprendidos durante 30 años de profesión: los gestos de la cara, su mirada penetrante, unas manos que pueden expresar desde el mayor refinamiento hasta el más absoluto terror, una media sonrisa capaz de helarte la sangre en las venas y un acento centroeuropeo que hacía aún más creíble el personaje. Os dejo aquí una escena para que podáis comprobarlo.

Ese ambiente de castillo gótico en ruinas combinado con la elegancia británica del vestuario; el conde parado en mitad de la escalera, con el candelabro en la mano; las sombras que lo cubren todo; el aullido de los lobos, “children of the night“, hijos de la noche, la música preferida del conde… ¡¡¡Inolvidable!!! He puesto la versión inglesa para que disfrutéis de la voz de Béla, de su hablar lento y parsimonioso, de sus movimientos tan elegantes como precisos, tan lentos como contundentes… todos los recursos que había adquirido en 30 años de profesión están aquí.

El conde quiere trasladarse a vivir (bueno, a no-vivir, para ser exactos) a Londres y ha contactado con un despacho de abogados para comprar una propiedad. Renfield será el primer enviado a Transilvania para resolver los detalles. El conde le recibe, le dice que ya ha cenado y echa una primera mirada a los contratos. Su invitado se corta con un cuchillo, aparece la sangre por primera vez y poco después el conde le da las buenas noches (una ironía como otra cualquiera). Cuando Renfield (que algo ya se debe oler) abre la ventana, ve revolotear un murciélago, y al poco llegan tres “vampiras” (lo de vampiresa sería más adecuado para ese tipo de mujer que es la perdición de los hombres, aunque no les saque la sangre literalmente), a las que el conde expulsa de allí. Esa misma escena de la cena aparece en muchas otras películas. ¿Queréis verla en alguna? Pues por ejemplo, pinchad aquí para ver cómo Nosferatu recibe a su invitado (id hasta el minuto 20, 18 segundos), o aquí para ver cómo en el año 2.000 se recreó aquel rodaje en “La sombra del vampiro“, una película en la que John Malkovich interpretó a Murnau, el director, y en la que se daba como real la leyenda de que contó con un vampiro auténtico para su conde Orlok. Cine que bebe del cine que bebe del cine que bebe de una novela que bebe de innumerables tradiciones que beben de la vida misma. Eso es arte, y del bueno.

Una imagen de la misma escena en el inolvidable “Drácula” de Coppola. El conde, su sombra (que va por libre) sobre el plano de Londres, el pasante enviado por el despacho de abogados…

Aquella película fue el mayor acierto de Béla Lugosi. Su mayor error lo tuvo muy poco después, cuando rechazó el papel de Frankestein, que llevaría al estrellato al que sería su eterno rival, Boris Karloff. Haría muchas más películas de terror, pero poco a poco su carrera se iría deslizando hacia abajo, pasando a la Serie B y más abajo aún. Murió arruinado y consumido por la morfina en 1956, pero los mitos nunca mueren. Hoy está enterrado en el cementerio de Holy Cross, cerca de Los Angeles, en una estupenda compañía. Si de noche vuelve a la vida podrá bailar con Ryta Hayworth mientras suena la música de Bing Crosby y John Ford dirige la escena, pues todos ellos (y muchos más) también están enterrados allí. Una compañía estupenda para pasar la eternidad, para qué nos vamos a engañar. Su tumba sigue siendo visitada por sus admiradores, que a lo mejor esperan verlo aparecer por allí en cualquier momento, quizá en forma de murciélago.

Si esta lápida pudiera hablar…

Alguien decía, siempre que hablaba de él: “He’ll be back“, o sea, volverá. Aquellas palabras fueron proféticas, porque Tim Burton volvió a darle vida en una estupenda película dedicada al peor director de cine de todos los tiempos, “Ed Wood“, con el que hizo sus últimos trabajos (Martin Landau consiguió el Oscar por su memorable interpretación de una estrella en la decadencia, y Johnny Depp, que interpreta a Ed Wood, vive hoy en la casa de Béla Lugosi, que la vida da muchas vueltas). ¿La habéis visto? Pues aquí os dejo un enlace a youtube para que podáis verla entera (está en varias partes, pero completa; cuando acabe cada una pinchad en la siguiente y ya está). En cualquier caso, como no quiero que os quedéis con esa imagen de un Béla olvidado por todos, enganchado a las drogas, arruinado… os dejo una imagen del actor en su esplendor:

Nunca habrá otro vampiro más elegante y seductor

Read Full Post »

Lo primero de todo: ¿por qué existe un día de Todos los Santos, si cada santo tiene su fiesta? Sin ir más lejos, para tal día como el 30 de octubre he encontrado a San Marcelo, San Alonso Rodríguez (viudo y portero, según el santoral católico), Santa Bienvenida Bolani, San Gerardo de Potenza y los beatos Angel de Acri, Terencio Alberto O’Brien, Alejandro Zaryzkyj y Dorotea de Montau. Y si vas a la Santopedia (juro que existe) todavía añade a San Claudio, San Lupercio, San Victorio y San Marcelo de León, Santa Eutropia de Alejandría, San Germán de Capua,  San Marciano de Siracusa, San Máximo de Cuma, San Serapión de Antioquía y un par de beatos más, Miguel Langevín y Juan Slade. Diecinueve, entre santos y beatos, y no sigo buscando porque seguro que encuentro más. Habrá días con más y otros con menos, pero si uno echa cuentas así por lo bajo se puede acabar preguntando: ¿pero tantos santos ha habido? Pues parece ser que sí, y aún deben parecer pocos, porque ya desde el principio la Iglesia pensó que alguno seguro que se les escapaba sin canonizar, que llevar el control de tanto martirio, tanto eremita que se retiraba al desierto a rezar toda la vida, tanta prostituta que se arrepiente y se pasa cuarenta años llorando encima de una calavera… en fin, que era complicado, y al final el papa Urbano II, allá por el lejano siglo XIII, decidió instituir la fiesta de Todos los Santos. Así, si alguno se había ido al cielo sin pasar por los altares se quedaba compensada la cosa, y en paz.

La infanta Elena sí que sabe: le puso a su chico Felipe Juan Froilán de Todos los Santos, y así no queda mal con nadie

Tradiciones para Todos los Santos las hay de todos los colores. A mí el Halloween éste de los americanos me da bastante igual, la verdad sea dicha. Al fin y al cabo no deja de ser lo de siempre: tradiciones europeas que los americanos transforman más o menos y que luego nos devuelven como si fueran nuevas. Yo, en este caso, prefiero lo de toda la vida. Me encanta, por ejemplo, comer “huesos de santo“, y no sólo por lo ricos que están, sino por que me fascina que se llamen así y que encima intenten imitar a los de verdad, con el hueso de mazapán y el tuétano de yema. Mmmmmmm. Una deliciosa profanación, ¿no? Muy español, por otra parte, eso de que la santidad y el pecado vayan de la mano.

Ni más ni menos que desde el siglo XVII llevamos comiendo “huesos de santo”. Y aún quedan

¿Santidad y pecado juntos y revueltos? Pues sí, y precisamente eso es lo que encontramos (y en cantidades industriales) en la principal tradición española relacionada con Todos los Santos. ¿Y cuál es? Pues el Tenorio, claro. No puedo imaginarme un 31 de octubre sin escuchar sus versos. “Oh, Don Juan, Don Juan, yo imploro / de tu hidalga compasión, / o arráncame el corazón / o ámame, porque te adoro“. Desde hace siglos la fiesta de Todos los Santos y la representación de la historia de Don Juan van de la mano en España, y aunque durante un tiempo pareció que poco a poco se iba a acabar perdiendo, lo cierto es que está resurgiendo cada vez con más fuerza. Se vuelve a representar cada vez en más teatros, pero también en iglesias (p.ej., en Sevilla utilizan la iglesia barroca de San Luis de los Franceses, un escenario que pone los pelos de punta), en cementerios… Nosotros, este año, otra vez vamos a dedicarle una cena teatralizada que va camino de convertirse también en tradicional.

La pareja, posando junto a la tumba de Doña Inés

¿Por qué se representa el Tenorio para Todos los Santos? ¿Y desde cuándo? La respuesta a la primera pregunta es fácil: una parte de la obra se desarrolla en un cementerio, entre tumbas y muertos que vuelven a la vida. Y en cuanto a la segunda, resulta que Zorrilla estrenó su obra en 1844, pero ya desde mucho antes se representaba la historia de Don Juan por estas fechas. Nada menos que desde que Tirso de Molina, allá por el primer tercio del siglo XVII, escribió “El burlador de Sevilla o el convidado de piedra“, creando así uno de los personajes más grandes de todos los tiempos. Luego vendrían muchas otras obras, como “No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, o el convidado de piedra“, de Antonio de Zamora, que se estaría representando hasta que Zorrilla escribió su “Don Juan Tenorio” en pleno Romanticismo. Y fuera de España también, porque Don Juan pronto se convirtió en un personaje universal. Moliére escribió su “Dom Juan oú le festin de pierre“, Mozart compuso una ópera inmortal, “Don Giovanni“, y así podríamos seguir hasta hoy mismo, porque el cine sigue volviendo al personaje de vez en cuando. Sin ir más lejos, de 1995 es “Don Juan de Marco“, protagonizada por Jonny Deep y con el mismísimo Marlon Brando en el reparto.

Don Juan

Doña Inés

¿Conocéis algún verso del Tenorio? A pesar de las muchas “versiones” de la historia que hay, los que todo el mundo conoce son los de Zorrilla, que no lo sabía, pero los escribió para que mucho tiempo después Paco Rabal los recitara con esa voz maravillosa. Entre él y su Doña Inés, Concha Velasco, hubo una química que pocas veces se ha dado entre esos dos personajes míticos. Una lástima que TVE no reponga aquellos “Estudio 1” en los que nuestros mejores actores representaban nuestros mejores textos clásicos. Al fin y al cabo, eran una estupenda forma de crear afición, ¿o no? Así se mantienen las tradiciones, haciendo que los chavales de hoy las sientan también como suyas. Y para ello nada mejor que encontrarse a Don Juan también en televisión.

Don Juan en la sevillana plaza de Refinadores

¿De qué va la obra? Pues resulta que Don Juan Tenorio y Don Luis Mejía, calaveras notorios, borrachos, pendencieros, jugadores, mujeriegos… se juntan en Sevilla y ya se sabe, fanfarrones los dos… “que apostaron, me es notorio, /a quién haría en un año / con más fortuna, más daño“. Y un año justo después se vuelven a encontrar en torno a una mesa de La hostería del laurel de Sevilla, teniendo como testigos a sus amigotes y, sin saberlo (estamos en pleno Carnaval, así que pueden ir enmascarados) Don Diego Tenorio, padre de nuestro héroe, y Don Gonzalo, el comendador, padre de Doña Inés. Y con ese selecto público cada uno de ellos empieza a contar las barrabasadas que ha hecho en esos doce meses (y a fe mía que les cundió). Os dejo con Paco Rabal en el papel de Don Juan y a Fernando Guillén en el de Don Luis.

Si queréis conocer éstas y muchas otras historias, os proponemos vivir con nosotros UN OTOÑO DE MUERTE: visitas al cementerio (de día y de noche), excursiones, cenas… entrad aquí y encontraréis toda la información. Y si queréis pasar una noche CENANDO CON DON JUAN, los próximos días 1 y 2 de noviembre hemos organizado una CENA TEATRALIZADA en el mismísimo panteón de la familia Tenorio que no os podéis perder. Entrando aquí encontraréis todos los detalles. Y aún hay más, porque si queréis seguir los pasos de Don Juan por SEVILLA, os esperamos en la excursión que hemos preparado para el PUENTE DE LA INMACULADA. Entrad aquí y encontraréis el programa.

Read Full Post »

¿Sabéis cuál es nuestra tradición preferida por estas fechas de Todos los Santos? Pues aparte de visitar el cementerio, que también, pasar un buen rato con don Juan y con doña Inés, que como de todos es sabido llevan siglos contándonos su historia cada mes de noviembre. Y como nos vuelven locos sus andanzas, y sabemos que a muchos de vosotros también, vamos a viajar cuatrocientos años atrás en el tiempo y nos vamos a cenar ¡¡¡al panteón de la familia Tenorio!!!

Don Juan y doña Inés, encantada junto a su tumba

¿Dónde? Pues en el mismísimo Palacio Arzobispal de Zaragoza. Allí, entre tumbas, conoceremos al mismísimo don Juan, pero también al posadero Buttarelli, a Brígida (liante y celestina como ella sola) y al fantasma de doña Inés, que intentará convencer a su chico de que tiene que arrepentirse en esa misma noche si no quiere que acaben los dos en el caldero de Pedro Botero. ¿Serán felices y comerán perdices o se pudrirán en el infierno? La cosa está dificililla, pero entre plato y plato nos iremos enterando de cómo acaba.

“Yo a Dios mi alma entregué / en precio de tu alma impura / y Dios, al ver la ternura / con que te amaba mi afán / me dijo: espera a Don Juan / en tu misma sepultura”

Os dejo el menú, pero recordad que si sois vegetarianos, celíacos, alérgicos… solo tenéis que decírnoslo al reservar y os prepararemos otra cosa.

  • Hojaldre de mousse de longaniza con frutos del bosque
  • Dados de rabo de toro deshuesado con mousse de patata
  • Panellets de piñones

Cuándo – Viernes 31 de octubre a las 21’30 y sábado 8 de noviembre a las 21’00

Dónde – Museo Diocesano de Zaragoza, Plaza de la Seo s/n

Precio – 35 € por persona

Reserva – Llamando al 976207363 o entrando aquí

Read Full Post »

¿Habéis estado alguna vez en un cementerio por la noche? ¿Qué pasa cuando se cierra la puerta? ¿Tenía razón Bécquer, cuando escribía aquello de “¡Qué solos se quedan los muertos!“? ¿O tenía razón Mecano, cuando cantaban que “No es serio este cementerio“?

La luz del anochecer…

Las sombras de un farol…

Siluetas fantasmales…

Si no habéis participado todavía en nuestra actividad Una noche en el cementerio ahora tenéis la ocasión de vivir una experiencia muy, muy especial, recorriendo el cementerio a la luz de un farol y descubriendo este lugar fantástico mientras disfrutamos de la maravillosa sensación de estar vivos. No vamos a pasar miedo, pero sí viviremos experiencias intensas, como a nosotros nos gustan. Cantaremos, recitaremos versos inolvidables, nos emocionaremos e incluso nos reiremos… ¿Os baja un escalofrío de emoción por la espalda pensando en recorrer el cementerio tras la sombra de los zaragozanos “del otro lado“? ¿O más bien os da respeto, miedo, repelús…? Pues si queréis ver más, pinchad aquí y moved la barra del tiempo hasta 1 hora, 20 minutos, 13 segundos, ni uno más ni uno menos.

La luz del crepúsculo le da a todo un matiz especial

Atreveos a disfrutar de una experiencia poco común y os aseguramos que no sólo no os arrepentiréis, sino que disfrutaréis de un lugar muchísimo más fascinante de lo que podáis imaginar, lleno de historias increíbles en las que el amor es, casi siempre, el protagonista. Al fin y al cabo, ¿qué otra cosa es un cementerio sino un acto de amor, una lucha titánica y desesperada para impedir que el Tiempo y el Olvido nos arrebaten aquello que tanto hemos querido?

Cuándo – Sábados y domingos desde el 18 de octubre hasta el 30 de noviembre, a las 18’30

Dónde – Puerta antigua del Cementerio de Torrero (junto al Tercer Cinturón)

Precio – 10 € (estudiantes menores de 26 años y jubilados, 8 €; parados, 5 €)

Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

Tenemos muchas más propuestas para pasar juntos UN OTOÑO DE MUERTE: diferentes rutas por el cementerio, tanto de día como de noche; una visita a la torre de los italianos, en la iglesia de San Antonio de Torrero; excursiones; cenas temáticas y teatralizadas… Si quieres conocer toda la información, llámanos al 976207363.

Enhanced by Zemanta

Read Full Post »

No sé para vosotros, pero para mí las melodías de “Gigantes y cabezudos” son uno de los sonidos de mi infancia. Me recuerdo desde siempre cantando con mi familia que “Pa’l Pilar sale lo mejor“, o que “Por ver a la Pilarica, vengo de Calatorao“.

Parece que sean de toda la vida, pero no. Miguel Echegaray y Manuel Fernández Caballero le hicieron a nuestra ciudad un maravilloso regalo cuando en 1898 compusieron esta inolvidable zarzuela. Al fin y al cabo, ¿alguien ha escrito algo más bonito dedicado a Zaragoza que el emocionante “Coro de repatriados” que llegan a la estación del Norte y vuelven a ver su ciudad? “Ya Zaragoza, vuelvo a pisar, allí la Seo, allá el Pilar…“.

Echegaray y Caballero habían estado en Zaragoza documentándose sobre la ciudad, sus fiestas y tradiciones… y utilizaron el final de la Guerra de Cuba como telón de fondo para una historia de amor adornada con todos los tópicos (todos ellos más que positivos) que sobre los aragoneses había en la España de la época. El título, “Gigantes y cabezudos“, no sólo hacía alusión a la comparsa, una de las joyas de nuestro patrimonio, sino también a como se nos veía en España. “Luchando tercos y rudos / grandes para los reveses / somos los aragoneses / gigantes y cabezudos“.

¿Qué os parecería recorrer aquella Zaragoza de 1898 que conocieron Echegaray y Caballero? Todos los escenarios de la zarzuela siguen ahí, y las tradiciones de las fiestas del Pilar que ellos pudieron ver no sólo se conservan sino que tienen un estado de salud excelente, desde el Rosario de Cristal (recién estrenado cuando ellos lo vieron y hoy más que centenario) a la comparsa de gigantes y cabezudos, a los que hoy los chiquillos siguen cantando las mismas cancioncillas que ellos recogieron, mientras las dulzainas y los tambores tocan las melodías de la zarzuela convertidas en algo completamente popular.

Desde el Mercado Central a la estación del Norte, pasando por el Pilar y por algunos otros rincones menos conocidos, descubriremos cómo era aquella ciudad, qué estaba pasando aquí y en España… y todo para poder disfrutar más aún de estos dos maravillosos tesoros de nuestro patrimonio: una zarzuela que forma parte de la memoria no sólo de los zaragozanos, sino de toda España y Sudamérica, y una comparsa que cuenta “otra” historia de nuestra ciudad, la más entrañable, la más cercana, la que más nos toca las fibras sensibles y la que durará para siempre. ¿Y no os parece que una ciudad en la que el pasaporte a la inmortalidad no te lo da una estatua de bronce sino un gigante de cartón tiene que ser muy especial? Pues sí, así es Zaragoza, ni mejor ni peor, pero desde luego distinta, peculiar, rara en el mejor sentido… Y qué queréis que os diga… ¡¡¡Me encanta mi ciudad!!!

Cuándo – 20 y 27 de septiembre, y 5, 7 9 y 11 de octubre a las 18’00

Dónde – Estatua de Augusto, frente al Mercado Central

Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

Precio – 8 euros (estudiantes menores de 26 años y jubilados, 7 €; parados, 4 €)

Read Full Post »

Older Posts »

Lunas Pasajeras

Tu rincón cultural dónde encontrar todo lo que puedas soñar, con información actual y útil para ti en clave femenina.

Piee Santiago Hernández

Actividades Extraescolares, curiosidades y más del IES Santiago Hernández

Solo Portadas

NOTICIAS del dia

HERALDO.ES - Lo último

Tu alternativa para gozar del arte

Archaeology and Material Culture

The material world, broadly defined

A %d blogueros les gusta esto: