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Posts Tagged ‘ocio nocturno’

La fiesta más increíble de todas las que se celebran en México es el Día de Muertos. Si para nosotros Todos los Santos es una fecha triste y consideramos que visitar los cementerios es una experiencia dolorosa, los mexicanos lo celebran con alegría, porque ese día vuelven del otro mundo todos aquellos a los que tanto quisieron para pasar unas horas con ellos. Y como están encantados les señalan el camino con flores de cempasuchil para que no se pierdan y les reciben como se merecen, con un altar de muertos en el que les dejan su comida y su bebida preferidas, su tabaco, su música… y muchas otras cosas.

día de muertos

¿Qué os parece? Pues hay muchas cosas más: música, comida increíble y de nombres que suenan maravillosamente, papel picado, flores, calaveritas de azúcar… y muchas otras cosas. ¿Sabíais que hay un pueblo en el que cada año todo el mundo limpia cuidadosamente todos y cada uno de los huesos de sus muertos para que estén bien relucientes? ¿O que en las tumbas de algunos narcos hay hasta discoteca? Un mundo tan alucinante y distinto al nuestro que seguro que os fascinará.

Si queréis descubrirlo no os podéis perder nuestra nueva “cena de los jueves”, para la que hemos preparado este estupendo menú (recordad que si sois celíacos, vegetarianos, alérgicos… no tenéis más que avisarnos cuando hagáis la reserva y os prepararemos otra cosa):

  • Boca2 de mole poblano (de pollo ecológico del Cinca y de latón d’a Fueva)
  • Pozole mexicano
  • Tacos dorados con tortilla de maíz
  • Pan de muertos en capirotada de manzana
Cuándo - Jueves 14 y 28 de noviembre a las 21'00

Dónde – Restaurante La Scala (C/ Sanclemente, 4)

Precio – 22 € por persona

Reservas – Llamando al 976207363

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Este verano nuestras cenas de los martes también tendrán lugar los jueves, aunque con un tema distinto. ¿Quieres conocer lo que hay detrás de los cuadros de Velázquez y Goya y descubrir cuánto hay de verdad en los chismes alrededor de muchos de los reyes y reinas de España?  El cine, la copla… la mayor parte de las veces nos han dado una versión edulcorada y oficial que se corresponde poco con la realidad. Valga como ejemplo la desgraciada historia de amor de Alfonso XII y María de las Mercedes, que dio lugar a una famosísima película (“¿Dónde vas, Alfonso XII?”, si queréis verla entrad aquí) y a una no menos famosa copla:

En realidad, la lista de las amantes conocidas de Alfonso XII podría llenar (y lo hace) libros enteros, aunque eso no es nada al lado de las aventuras amorosas de su madre, la castiza Isabel II. O de su hijo, Alfonso XIII, con historias que incluyen a alguna de las cupletistas que triunfaban en aquel Madrid de principios del siglo XX. Pero hay más: los “deslices” de Carlos V, que dieron lugar a un personaje tan conocido como su hijo bastardo, Don Juan de Austria; o los de Felipe IV con la Calderona, una famosa actriz, e incluso con cierta monja del convento de San Plácido, para el que Velázquez pintó su famoso Cristo casi como una compensación. En fin, que el tema, además de inagotable es pícaro, alegre, divertido y fresco, algo perfecto para una época como el verano.

Isabel II y su marido, Francisco de Asís. ¿Fue él padre de alguno de los hijos que tuvieron? Parece ser que de ninguno de los que llegaron a mayores, incluido Alfonso XII

Os proponemos, pues, una cena en la que vamos a conocer historias de alta cuna y (a veces) de baja cama, pintorescas, truculentas, divertidas… Un plan estupendo para una noche de verano. Aquí os dejamos el menú:

  • Ajoblanco con uvas
  • Huevos de fraile – Ensalada con bizcocho de garbanzos
  • Caprichos de la reina castiza – Lomo de atún estofado en salsa de tomate sobre lecho de patatas
  • Huevo quimbo

Y ya sabéis, si sois celíacos, vegetarianos, alérgicos a algo… no tenéis más que decírnoslo cuando hagáis la reserva y os prepararemos otra cosa.

Cuándo – Todos los jueves desde el 19 de julio al 13 de septiembre, a las 21’00

Dónde – Restaurante El Atrapamundos (C/ Mefisto, 4)

Precio – 22 € por persona

Reservas – Llamando al 976207363

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¿Sois de los que pensáis que “Sonrisas y lágrimas” es una película ñoña? Pues yo soy de los que piensan que es una grandísima película y uno de los mejores musicales de la historia. Y para convenceros, ahí van mis diez razones.

1 – Un decorado maravilloso fotografiado extraordinariamente – No sólo Salzburgo, una fantástica ciudad barroca que está, con Praga, entre las mejor conservadas de Centroeuropa, sino también los Alpes, que son un protagonista más de la historia.

Una marco espectacular para las correrías de la familia Von Trapp

2 – Una historia real… que modificaron como quisieron – Hubo una auténtica María y un capitan Von Trapp, que tenía siete hijos también, aunque… ella se educó en el ateísmo más radical (aunque es cierto que acabó siendo monja), tuvieron tres hijos más después de casarse, no huyeron andando hacia Suiza como en la película (había unos cientos de kilómetros monte a través) sino hacia Italia e Inglaterra y acabaron en Estados Unidos convertidos en “Los cantores de la familia Trapp”. Eso sí, para no echar a perder el negocio María los tuvo a todos en un puño y les impidió todo el tiempo que pudo que se echaran novias, novios o lo que fuera.

The von Trapp family singers

3 – Una protagonista con una personalidad arrolladora – La auténtica María von Trapp debía ser de armas tomar, pero la protagonista de la película no se queda atrás. Tiene mejor carácter pero no se le pone nada por delante: convierte las cortinas de su habitación en trajes para todos (en un arranque muy del tipo de Escarlata O’Hara), consigue que el capitán se ponga a cantar y con sus artes de monja se quita de en medio a una baronesa súper sofisticada.

Maria von Trapp – Julie Andrews

4 – Una historia de amor… con algunos obstáculos – Normal, si no se acabaría enseguida y dura casi tres horas. Primero, siete niños, que por resultón que sea el capitán y forrado que esté es como para pensárselo. Luego, una baronesa lagartona que intenta por todos los medios sacudirse a la monja para quedarse con su hombre. Luego, los nazis. En fin, un sinvivir.

María y el capitán, felices como codornices

5 – Un guión perfectamente construido – Tramas secundarias que se van enlazando con la principal alternando momentos dramáticos y cómicos, más emotivos y más ligeros, personajes que entran y salen, como las monjas, el cartero que se enamora de la hija mayor y que acaba con los nazis, delatando a nuestros protagonistas…

I’m sixteen going on seventeen

6 – Unos niños de película – ¿De verdad alguien piensa que era fácil encontrar a 7 niños guapetes, que supieran actuar, cantar y bailar, simpáticos y encima con alturas escalonadas? Pues no, y lo lograron, consiguiendo que fueran uno de los mayores ganchos de la película.

¿A que son ricos?

7 – Unos secundarios de lujo – Eleanor Parker, sobre todo, está maravillosa en el papel de la baronesa, lleno de matices (gracias también a un estupendo guión, que todo hay que decirlo). Como conseguir que comprendamos y perdonemos a un personaje que pone la zancadilla a nuestra adorada María es un misterio para el que sólo las grandes actrices tienen la respuesta. Las monjas también fantásticas, por cierto.

Magnífica Eleanor Parker

8 – Unos estupendos números musicales – Hasta los años 40 en las películas musicales la acción se detenía cuando empezaba a sonar la música, como si se abriera un paréntesis. A partir de “Un día en Nueva York”, “Un americano en París”, “Siete novias para siete hermanos”, “Cantando bajo la lluvia”… la cosa cambió completamente, de forma que los personajes empiezan a cantar cuando ya no pueden seguir hablando, bien porque la alegría se les sale por los poros, porque es la única forma posible de expresar su pena… En “Sonrisas y lágrimas” cada número está perfectamente trabado con el guión, de forma que la película es puro ritmo.

9 – El trasfondo histórico de la anexión de Austria por los nazis – El capitán von Trapp es un patriota austriaco, un héroe de la primera Guerra Mundial (el personaje histórico también lo era) enemigo de cualquier tipo de colaboración con los nazis. La anexión de Austria por parte del Tercer Reich será la que desencadene el final de la película, con la familia huyendo de Austria, pero justo antes… hay un momento de emoción patriótica como sólo el cine puede lograr. A mí siempre me recuerda a una escena con la que siempre lloro, cuando la prostituta comienza a cantar “La marsellesa” en la barra del casino de Rick, en “Casablanca”.

10 – Un final feliz… pero lleno de incertidumbres – Nuestros amigos consiguen escapar, pero ¿podrán salvarse? ¿Serán felices y comerán perdices? ¿Los pillarán? Nos quedamos sin saberlo, y ese cierre es de lo mejor de la película.

De camino a Suiza monte a través

Hasta aquí algunas de las razones por las que me encanta “Sonrisas y lágrimas”, pero si todavía no estáis muy convencidos… si sois un grupo podemos organizaros una cena temática con un auténtico menú austriaco. Podéis poneros en contacto con nosotros en educacion@gozarte.net o en el 976207363 y lo  hablamos.

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Estamos a 24 de diciembre de 1223, a punto de asistir al nacimiento de una de nuestras tradiciones más queridas: el belén. Eso sí, el belén viviente, que fue el que montó San Francisco de Asís en aquella lejana Nochebuena. El primer Belén que figuras, que sepamos, se hizo para un monasterio alemán en 1252, y el primero en España fue el de la catedral de Barcelona de 1300. Poco a poco fueron apareciendo los nacimientos hechos con grandes figuras de madera o de barro cocido, que en el siglo XVII pasarían de las iglesias, donde se instalaron los primeros, a las casas (con figuras de tamaño más pequeño). Eso sí, donde se convirtieron en una auténtica modalidad artística fue en el Nápoles del siglo XVIII, de donde Carlos III se los trajo a España. El fue quien en 1760 encargó para su hijo (el futuro Carlos IV, que entonces era Príncipe de Asturias) el maravilloso Belén del Príncipe, que es el que todos los años se monta en el Palacio Real de Madrid.

Un detalle del Belén del Príncipe

Se cuenta que en su mejor momento este belén llegó a tener casi 6.000 piezas (hoy sólo se conserva una pequeñísima parte), y que en el montaje participaba toda la Familia Real, incluidas la Reina y sus damas cose que te cose. Eran necesarias varias salas de palacio para montarlo y el público, igual que ahora, podía verlo. Si queréis ver algunas fotografías magníficas (publicadas por ¡Hola!), pinchad aquí. Y para que veáis cómo se recrean en él todos los más pequeños detalles de la vida cotidiana os dejó aquí una muestra, la tienda de un librero hecha con todo lujo de detalles. Todo lo que se podía ver en una calle napolitana del siglo XVIII aparece en estos maravillosos belenes.

El librero, y al fondo a la derecha el panadero

Si queréis conocer algo más sobre los orígenes del belén napolitano podéis pinchar aquí  para leer otro post de este blog, titulado “Curiosidades napolitanas: Se armó el Belén”. Allí podréis viajar hasta la Vía San Gregorio Armeno, en pleno corazón de Nápoles, donde se encuentran hoy los mejores talleres de artesanos belenistas, que siguen manteniendo las tradiciones del siglo XVIII a la hora de hacer las figuras. En cualquier caso, hoy vamos a viajar hasta Nueva York, pues una de las tradiciones navideñas más arraigadas en la Gran Manzana es ir a ver el belén napolitano del Metropolitan Museum, el Met.

La tradición mediterránea del belén y el árbol del norte de Europa conviven aquí sin ningún problema. Sincretismo neoyorquino elevado a la máxima potencia

¿Cómo llegó este belén de más de 200 figuras al Met? Pues como muchas de las grandes obras de los museos americanos, por una donación. Loretta Hines Howard comenzó a coleccionarlo en 1925, y lo mostró al público por primera vez en 1957. Pocos años después, en el 64, lo donó al museo. Desde entonces y hasta su muerte lo montó personalmente cada año hasta su muerte en 1982. Hoy la encargada del montaje es su hija Linn, y su nieta, Andrea, estará encantada de tomar el relevo cuando llegue el momento. La continuidad está garantizada (para que luego digan que los americanos no tienen tradiciones).

¿Es o no espectacular?

De todas maneras, este belén no sería lo mismo sin el fondo de la reja de la catedral de Valladolid (otra forma muy americana de crear un museo es a golpe de talonario, comprando en Europa lo que no tienen) y sin el árbol de Navidad de siete u ocho metros con 50 ángeles napolitanos revoloteando entre sus ramas. Por cierto, ¿de dónde viene la tradición del árbol? Pues parece que en el norte de Europa se celebraba por estas fechas el nacimiento del dios del Sol, y lo hacían adornando un árbol de hoja perenne que simbolizaba el Universo: en la copa estaba la morada de los dioses y el palacio de Odín (el Valhalla), y en las raíces el reino de los muertos. Igual que habían hecho con las Saturnalia de los romanos y con otras fiestas los cristianos acabaron por incorporar esa tradición a la Navidad, que caía por las mismas fechas. Siempre es más fácil sumar que restar, ¿no? Pues eso. La costumbre se iría extendiendo a Alemania (1605), Inglaterra (1829), España (1870) y por supuesto Estados Unidos, donde cada año se enciende el Rockefeller Christmas Tree en medio de una auténtica multitud.

Uno de los 50 ángeles del árbol de Navidad del Met

Si queréis conocer estas y otras muchas historias sobre LAS TRADICIONES DE LA NAVIDAD, no os podéis perder la cena que hemos preparado para el sábado 28 de diciembre en el MUSEO DIOCESANO. Si queréis toda la información entrad aquí.

Cuándo – Sábados 21 y 28 de diciembre a las 21’30
Dónde – Taquillas del Museo Diocesano
Precio – 29 € por persona
Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí
Y si queréis conocer más historias, aquí os dejo algunos posts de nuestro blog:

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¿Eres de los que todavía no saben que Félix Navarro es uno de los arquitectos más importantes de la historia de Zaragoza? Pues con estos 10 lugares con sus correspondientes 10 motivos seguro que es suficiente para convencerte. Empezamos.

1 – Un pionero del hierro en el Teatro Pignatelli – Los tres primeros edificios en hierro construidos en España son dos mercados madrileños (el de la Cebada y el de los Mostenses) y un teatro zaragozano, el Pignatelli, que estuvo donde ahora está el edificio de Correos, en el Paseo de la Independencia.

¿Un teatro de hierro? Eso debieron pensar los zaragozanos cuando lo vieron levantar

2 – El Ambos Mundos, el café más grande de Europa (o eso decían) – En 1881 se inauguraba en Zaragoza un café espectacular que seguiría en pie hasta 1955. Estaba en el Paseo de la Independencia, casi enfrente del Teatro Pignatelli, en la zona de la ciudad que estaba creciendo por aquellos años.

¿Un café en el Ambos?

3 – Un palacio de cuento en las afueras de Zaragoza – El Palacio Larrinaga no es un palacio, sino una casa rica, pero como si lo fuera. Un naviero vasco afincado en Liverpool se casó con una chica de Albalate del Arzobispo, y le regaló una “choza” en Zaragoza, justo en el lugar por donde entraban los de Albalate cuando llegaban a la ciudad, para que vieran cómo había progresado su Asunción.

El “chalet” de Miguel y Asunción

4 – La clínica del Doctor Lozano – El prestigioso Doctor Lozano encargó a Félix Navarro en 1903 un edificio que le sirviera de vivienda y de clínica a la vez. Aunque ya no se opera allí a nadie, el edificio se conserva en la esquina del Paseo de Sagasta y la calle Lagasca.

Una vivienda burguesa como Dios manda

5 – Casas para los vivos… y para los muertos – Las mismas familias que encargaban sus casas a los mejores arquitectos en la ciudad, hacían lo propio con sus panteones en el cementerio de Torrero. Félix Navarro también hizo alguno, claro.

Panteón de la familia Maynar

6 – La fábrica de Galletas Patria – En la Avenida de Cataluña está la Fábrica de Galletas Patria, un edificio industrial con empaque monumental. Si algo tenía claro Félix Navarro respecto a la arquitectura industrial es que un edificio en condiciones podía contribuir mucho a la imagen de la marca. La lástima es que de los que hizo en Zaragoza sólo quede este en pie.

¿Cuál será la próxima función de este edificio?

7 – La Escuela de Artes – La Escuela ya tenía unos años, pero el edificio se construyó para la Exposición Hispano-Francesa de 1908. Como se le añadió un piso se fue transformando el aspecto original, así que os pongo una fotografía antigua para que veáis cómo la dejó Félix Navarro.

No os perdáis la torre Eiffel que hay sobre el reloj

8 – Monumento al Justicia – Félix Navarro estuvo mucho tiempo a vueltas con este monumento, y cuando por fin se inauguró los sectores conservadores de la ciudad consiguieron desplazarlo de la Plaza de España (para donde estaba proyectado) hasta la la Plaza de Aragón, colocando en su lugar el Monumento a los mártires de la Religión y la Patria.

El Justicia, en su pedestal

9 – La Torre de los Sitios, un monumento que no se hizo – Para el gran monumento a los héroes de los Sitios que se iba a hacer en la Exposición Hispano-Francesa de 1908 Félix Navarro presentó un proyecto que era, a la vez, un homenaje a la Torre Nueva, que se había derribado unos años antes. No se hizo (el que se construyó es fantástico, en cualquier caso), pero tenemos el dibujo para hacernos a la idea.

La nueva Torre Nueva

10 – El Mercado más moderno. En 1903 se inauguró el magnífico edificio del Mercado Central, construido casi íntegramente en hierro (enmascarado en las fachadas por materiales tradicionales, eso sí). Hoy sigue en pie y es uno de los monumentos más imponentes de Zaragoza, la obra maestra de Félix Navarro, sin ninguna duda.

Pese a que en los años 70 hubo quien intentó tirarlo, el Mercado sigue ahí “viendo pasar el tiempo”

Hemos visto un teatro, un café, una escuela, una clínica, una casa de viviendas, otra unifamiliar y hasta un palacio, una fábrica, un mercado… en fin, todo lo necesario para que funcione una ciudad. Y es que Félix Navarro hizo de todo y fue uno de los principales responsables en la transformación de aquella ciudad que salía del siglo XIX y entraba en el XX pisando fuerte, moderna y dinámica gracias, en parte, a un arquitecto que supo traer la vanguardia sin dejar de beber de la tradición en ningún momento.

Gracias a Félix Navarro Zaragoza fue más hermosa, más moderna, más cómoda y agradable para sus ciudadanos. Si quieres descubrir cómo fue aquella ciudad que él contribuyó a transformar, en una ruta en la que conoceremos edificios tan distintos como el Mercado Central o la Escuela de Artes, el Monumento al Justicia, edificios de viviendas… ponte en contacto con nosotros en el 976207363, pues podemos realizar la ruta en cualquier momento para un grupo.

Y si quieres descubrir una de sus obras más singulares, el Palacio de Larrinaga, ahora tienes la oportunidad. Todos los sábados de diciembre a las 11’30 podrás participar en una visita a un palacio lleno de lujo y leyenda que tiene una gran historia de amor detrás. Hace ya más de cien años que el naviero Miguel Larrinaga, cuyos barcos daban la vuelta al mundo desde su sede de Liverpool, se lo regaló a su mujer, Asunción, nacida en Albalate del Arzobispo. Seguro que habéis visto muchas veces sus puertas cerradas al pasar por allí, pero ¿os imagináis cómo es por dentro? ¿Queréis descubrir con nosotros este fascinante lugar? Pues gracias a IberCaja, su actual propietario, ahora tenéis la oportunidad.

Cuándo – todos los sábados a las 11’30
Dónde – Palacio Larrinaga, Avda. Miguel Servet 123
Precio – 10 € (9 € para jubilados y estudiantes menores de 26 años; 6 € para parados)
Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí.

Y si queréis saber más sobre Félix Navarro…

Félix Navarro, el Eiffel de Zaragoza – Nace la arquitectura del hierro

Félix Navarro – un paseo en imágenes por la historia del Mercado Central

Zaragoza y Félix Navarro

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Este mes de diciembre vuelven nuestras “cenas urbanas”, y los miércoles 12 y 19 pasaremos un buen rato en una ciudad que me tiene loco, pero loco, loco: la incomparable Nueva York, el lugar más efervescente, dinámico y estimulante que existe en la Tierra.

Aunque la canción la estrenó la increíble Liza Minnelli, hay que ser justos y reconocer que fue Frank Sinatra el que le dio fama universal y la convirtió en un himno. Y es que no se puede retratar mejor a la ciudad en la que todo es posible, en la que cada día está lleno de oportunidades y cualquier cosa puede pasar.

“I want to be a part of it…”, como dice la canción

¿Queréis pasar una velada en la ciudad más excitante del mundo? Pues no lo dudéis, porque si hay un mes en el que Nueva York es más, muchísimo más, es diciembre. A mí la Navidad ni me gusta ni me deja de gustar, la verdad (yo soy más de Semana Santa), pero en Nueva York es otra cosa. ¿Y por qué? Pues porque sólo hay una forma digna de ser hortera, y es a lo grande. Un Papá Noel solitario en una esquina repartiendo publicidad, pues ni fu ni fa, la verdad. 150 viniendo por la Quinta Avenida, haciendo sonar sus campanas y cantando todos a la vez “Let it snow“… eso es un subidón. Un árbol de Navidad corriente con cuatro luces tristes, pues una penica como otra cualquiera. El Rockefeller Center Christmas Tree (sí, ya sé que es una pedantería ponerlo en inglés, pero es que no se le puede llamar de otra manera), con la pista de patinaje a sus pies y el rascacielos más elegante de la ciudad detrás, todo lleno de luces de colores… pues otro subidón, que queréis que os diga.

No se ve en las imágenes, pero hay como medio millón de personas (no exagero, medio millón, o eso dicen ellos) con la nariz colorada y el gorro hasta las orejas, muertos de frío. Yo estuve una vez y actuaron Enrique Iglesias y Britney Spears, pero he conseguido superarlo y recordar sólo lo bueno. El ambientazo, la fiesta, las rockettes del Radio City Music Hall…

Por lo menos una vez en la vida hay que ir al “Radio City Christmas Spectacular”, el increíble montaje navideño del Radio City Music Hall

Por cierto, ¿habéis oído hablar de las rockettes? ¿Cómo os lo explicaría yo? A ver, lo primero de todo, hay que ser o muy hortera o muy postmoderno para disfrutar de ellas, pero si cumples cualquiera de esos dos requisitos… no puedes perdértelas, porque no olvidarás nunca lo que has disfrutado. Ahí va un ejemplo.

En fin, que en las próximas semanas seguiremos hablando de Nueva York en Navidad: el belén napolitano del Metropolitan Museum, el Ejército de Salvación en las esquinas de la Quinta Avenida, la música de Cole Porter o Bing Crosby, películas como “¡Qué bello es vivir!” y muchísimas otras… Si quieres conocer estas y muchas otras historias… no te puedes perder nuestras cenas de los miércoles 12 y 19 de diciembre. ¿Queréis saber el menú? Pues os hemos preparado un paseo gastronómico por algunos de sus barrios, que es como decir una vuelta al mundo en ochenta minutos:

  • Chinatown (chino) – Dumplings de cerdo y gambas
  • Williamsburg (judío) – Latkes de patata y cebolla con salsa de yogur
  • Harlem (negro) – Costillas BBQ
  • Manhattan (mezcla total) – New York Cheesecake (o sea, la mejor tarta de queso que existe)
Y es que, aunque sigue habiendo gente que cree que los americanos no saben comer, en ningún lugar del mundo es posible comer tan bien, tan variado, tan original, tan todo… como en Nueva York. Y todo ello aderezado con música, cine, historias y muchas cosas más. No os lo podéis perder.

Dónde – Restaurante El Atrapamundos (C/ Mefisto, 4)

Cuándo – Miércoles 12 y 19 de diciembre

Precio – 22 € por persona

Forma de reserva – Llamando al 976207363 o entrando aquí

 

Y si queréis conocer más historias, aquí os dejo algunos posts de nuestro blog:

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Esos ojos, esa boca, esos dedos… ¡¡¡Qué miedo!!!

Seguramente Béla Lugosi es una de esas personas a las que nunca invitarías a cenar, por si acaso (¿o sí?). Drácula es igualico, igualico que él, no hay más. Y es que ya desde pequeño Béla estaba destinado a convertirse en el conde más famoso del mundo. Para empezar, nació en la mismísima Transilvania, concretamente en Lugoj, y por eso se puso de nombre artístico Béla (que era su nombre real) Lugosi (o sea, el de Lugoj). Vamos, como Marifé de Triana, pero en rumano. No sabemos si por su origen, por su aspecto físico o por todo junto, pero el caso es que interpretó tantas veces al vampiro más famoso de todos los tiempos y se sintió tan identificado con él que cuentan que llegó a creérselo. Tanto, que pidió que le enterraran vestido con su capa negra forrada de satén rojo. ¿Cómo lo veis?

Después de ver esto, ¿quién se atreve a asegurar que los vampiros no existen?

Cuenta una vieja leyenda de Hollywood (probablemente más falsa que Judas) que en el entierro de Béla Lugosi se juntaron dos astros del cine de terror, Vincent Price y Peter Lorre, y mirándolo dijeron: “¿No deberíamos clavarle una estaca por si acaso?“. No lo hicieron, entre otras cosas porque parece que ninguno de los dos estuvo realmente en el funeral, pero aunque sea falsa la anécdota es genial. Y seguro que lo mismo piensan los que hicieron este muñeco “encantador”.

¿Os imagináis dormir con “esto” en la habitación?

Pero estamos yendo muy deprisa. Es verdad que la muerte es el nacimiento a la no-vida de un vampiro, pero… ¿qué sabemos del auténtico Béla? Pues para empezar, que nació en 1882, 15 años antes de que Bram Stoker escribiera su novela “Drácula“. Y que al principio se ganó la vida como actor haciendo papeles “normales“. Y que por sus ideas políticas de izquierdas tuvo que marcharse primero a Alemania y luego a Estados Unidos, sin un céntimo en el bolsillo y pagándose el viaje trabajando en las máquinas del barco. Y que con treinta y tantos años encontró el papel de su vida. A partir de 1927, cuando empezó a interpretarlo en Broadway, y todavía más cuando lo llevó al cine en 1931, Béla Lugosi sería para todo el mundo el conde Drácula, y viceversa.

Drácula nunca fue tan elegante

No era la primera vez que la novela se llevaba al cine. Murnau había rodado en Alemania, en 1922, una película inolvidable: “Nosferatu“, aunque tuvo que cambiar el nombre de Drácula por el de Conde Orlok por no haber conseguido de la viuda de Bram Stoker los derechos de la novela.

De tan feíco casi da ternura, ¿verdad?

Nosferatu es un ser monstruoso, horriblemente feo y desagradable, con rasgos de roedor y largas uñas. Nada que ver con el Drácula que encarnará Béla Lugosi nueve años después: apuesto, seductor, impecablemente vestido… todo un galán.

Como para decirle que no, con ese gesto que tiene de estar encantado de haberte conocido

Aunque Tod Browning, que fue contratado por la Universal Pictures para dirigir “Drácula” en 1931, buscaba un actor desconocido para que resultase aún más siniestro (se decía que para “Nosferatu” habían contado con un auténtico vampiro para representar el papel, y había que estar a la altura), el estudio le impuso en el cásting a Béla Lugosi, que llevaba tres años representando al conde en el teatro con un enorme éxito. El acierto fue total. Béla pudo usar todos los recursos aprendidos durante 30 años de profesión: los gestos de la cara, su mirada penetrante, unas manos que pueden expresar desde el mayor refinamiento hasta el más absoluto terror, una media sonrisa capaz de helarte la sangre en las venas y un acento centroeuropeo que hacía aún más creíble el personaje. Os dejo aquí una escena para que podáis comprobarlo.

Ese ambiente de castillo gótico en ruinas combinado con la elegancia británica del vestuario; el conde parado en mitad de la escalera, con el candelabro en la mano; las sombras que lo cubren todo; el aullido de los lobos, “children of the night“, hijos de la noche, la música preferida del conde… ¡¡¡Inolvidable!!! He puesto la versión inglesa para que disfrutéis de la voz de Béla, de su hablar lento y parsimonioso, de sus movimientos tan elegantes como precisos, tan lentos como contundentes… todos los recursos que había adquirido en 30 años de profesión están aquí.

El conde quiere trasladarse a vivir (bueno, a no-vivir, para ser exactos) a Londres y ha contactado con un despacho de abogados para comprar una propiedad. Renfield será el primer enviado a Transilvania para resolver los detalles. El conde le recibe, le dice que ya ha cenado y echa una primera mirada a los contratos. Su invitado se corta con un cuchillo, aparece la sangre por primera vez y poco después el conde le da las buenas noches (una ironía como otra cualquiera). Cuando Renfield (que algo ya se debe oler) abre la ventana, ve revolotear un murciélago, y al poco llegan tres “vampiras” (lo de vampiresa sería más adecuado para ese tipo de mujer que es la perdición de los hombres, aunque no les saque la sangre literalmente), a las que el conde expulsa de allí. Esa misma escena de la cena aparece en muchas otras películas. ¿Queréis verla en alguna? Pues por ejemplo, pinchad aquí para ver cómo Nosferatu recibe a su invitado (id hasta el minuto 20, 18 segundos), o aquí para ver cómo en el año 2.000 se recreó aquel rodaje en “La sombra del vampiro“, una película en la que John Malkovich interpretó a Murnau, el director, y en la que se daba como real la leyenda de que contó con un vampiro auténtico para su conde Orlok. Cine que bebe del cine que bebe del cine que bebe de una novela que bebe de innumerables tradiciones que beben de la vida misma. Eso es arte, y del bueno.

Una imagen de la misma escena en el inolvidable “Drácula” de Coppola. El conde, su sombra (que va por libre) sobre el plano de Londres, el pasante enviado por el despacho de abogados…

Aquella película fue el mayor acierto de Béla Lugosi. Su mayor error lo tuvo muy poco después, cuando rechazó el papel de Frankestein, que llevaría al estrellato al que sería su eterno rival, Boris Karloff. Haría muchas más películas de terror, pero poco a poco su carrera se iría deslizando hacia abajo, pasando a la Serie B y más abajo aún. Murió arruinado y consumido por la morfina en 1956, pero los mitos nunca mueren. Hoy está enterrado en el cementerio de Holy Cross, cerca de Los Angeles, en una estupenda compañía. Si de noche vuelve a la vida podrá bailar con Ryta Hayworth mientras suena la música de Bing Crosby y John Ford dirige la escena, pues todos ellos (y muchos más) también están enterrados allí. Una compañía estupenda para pasar la eternidad, para qué nos vamos a engañar. Su tumba sigue siendo visitada por sus admiradores, que a lo mejor esperan verlo aparecer por allí en cualquier momento, quizá en forma de murciélago.

Si esta lápida pudiera hablar…

Alguien decía, siempre que hablaba de él: “He’ll be back“, o sea, volverá. Aquellas palabras fueron proféticas, porque Tim Burton volvió a darle vida en una estupenda película dedicada al peor director de cine de todos los tiempos, “Ed Wood“, con el que hizo sus últimos trabajos (Martin Landau consiguió el Oscar por su memorable interpretación de una estrella en la decadencia, y Johnny Depp, que interpreta a Ed Wood, vive hoy en la casa de Béla Lugosi, que la vida da muchas vueltas). ¿La habéis visto? Pues aquí os dejo un enlace a youtube para que podáis verla entera (está en varias partes, pero completa; cuando acabe cada una pinchad en la siguiente y ya está). En cualquier caso, como no quiero que os quedéis con esa imagen de un Béla olvidado por todos, enganchado a las drogas, arruinado… os dejo una imagen del actor en su esplendor:

Nunca habrá otro vampiro más elegante y seductor

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