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Posts Tagged ‘febrero’

Continuamos descubriendo la Zaragoza “escondida”, todos esos secretos de nuestra ciudad que a veces están detrás de una puerta cerrada y a veces están a la vista de todos, aunque pasan completamente desapercibidos para muchos. Y por eso nos vamos a un lugar que se ha recuperado en los últimos años gracias a una impresionante restauración: el palacio de los arzobispos de Zaragoza.

palacio-arzobispal

¿Lo conocéis? Pues está lleno de sorpresas, desde los torreones de la muralla que levantó Alfonso I el Batallador después de conquistar Zaragoza hasta las salas mudéjares en que fue coronada la última mujer de Pedro IV el Ceremonioso, Sibila de Forciá, pasando por una maravillosa capilla gótica aparecida en las obras de restauración o el impresionante salón del trono, con retratos de todos los arzobispos (incluido uno pintado por Goya).

mudéjar

Y esto no es todo: los maravillosos capiteles románicos de la desaparecida iglesia de Santiago, restos romanos, la increíble custodia de plata de la iglesia de San Pablo (y muchas otras)… ¿Os imaginabais que todo eso estaba ahí dentro? Pues hay mucho más, así que… no os lo podéis perder.

Cuando – Sábados 23 de febrero y 2,9,16 y 23 de marzo a las 18:00
Duración – Una hora y 45 minutos
Donde – Taquillas del Museo diocesano
Precio – 10€, (9€ jubilados y estudiantes menores de 25 años, 7€ parados)
Reservas – Llamando al 976207363 o entrando en http://bit.ly/Wqx9T9

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Ya estamos a 4 de febrero, San Valentín se acerca y nos enfrentamos a ese terrible dilema: ¿Qué le regalo este año? Si ya tiene una colección completa de corbatas que no  utiliza, todos los perfumes del mercado y estás hart@ de regalar flores, no te preocupes, porque tenemos la solución perfecta para ti. Este año, REGALA EXPERIENCIAS.

amantes

¿Experiencias? ¿Y eso cómo se come? Pues bien sencillo, son actividades que podéis hacer juntos y que este mes se dedican al amor. Las hemos llamado HISTORIAS DE AMOR EN FEBRERO, y son dos visitas y una cena…

  • Historias de amor en la Aljafería – Entra aquí para saber más
  • Visita al Palacio Larrinaga – Entra aquí para saber más
  • Ruta de la lujuria en Zaragoza – Entra aquí para saber más
  • Nuestra cena sobre los “Grandes dramones de amor” – Entra aquí para saber más

¿Qué os proponemos? Pues unas tarjetas-regalo con las que vais a quedar divinamente y vais a ser los más originales. Aquí os dejamos las respuestas a las preguntas que os puedan surgir:

  • ¿Hay que regalar las tres actividades? No. Podéis regalar una, dos o las tres, como prefiráis.
  • ¿Dónde se recogen? En la cafetería del Museo del Teatro Romano, en la Plaza de San Pedro Nolasco.
  • ¿Con pagar la tarjeta ya es suficiente? No. Es imprescindible que reservéis las fechas que os interesan, llamando al 976207363.
  • ¿Qué pasa si, por la razón que sea, no puedo asistir a las actividades programadas para febrero? Nada. Podéis gastar la tarjeta a lo largo de todo este año, pues todos los meses tendremos preparadas visitas y cenas distintas.
  • ¿Tiene que ser en pareja? ¿Y si yo quiero mucho a mis amigos y somos impares? Ningún problema, llámanos y te lo preparamos.
  • ¿Cuál es el precio?
    • Visita para dos – 15 € (Historias de amor en la Aljafería) o 18 € (Palacio Larrinaga)
    • Dos visitas para dos – 32 €
    • Cena para dos – 44 €
    • Cena + visita para dos – 60 €
    • Cena + dos visitas para dos – 75 €

Si queréis reservar vuestra tarjeta regalo sólo tenéis que llamarnos al 976207363 y pasar a recogerla por la cafetería del Museo del Teatro Romano.

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Nuestro cuatro besos anteriores han sido imágenes conocidísimas, pero hoy la cosa va de anónimos. Sí, sí, de perfectos desconocidos, porque París es una ciudad en la que la gente se besa en cualquier parte, y de ellos vamos a hablar hoy. Bueno, no de todos: concretamente de una joven taiwanesa llamada Tang Ya Ching (o Yang Yaqing, o Yan Ya-Ching, que con todos esos nombres y alguno más la llaman por Internet). ¿Que quién es? Pues para decirlo rápido: una ladrona de besos que anda suelta por París. Me hubiera encantado poneros una foto suya, pero me ha sido imposible encontrar ninguna en la que no esté adosada a algún maromo (siempre diferente), así que os dejo aquí un enlace a su blog, donde la podréis ver. Ahora mismo os cuento de qué va todo esto, pero antes, y para ir entrando en calor, os pongo una canción dedicada a una mujer muy similar, y que comienza diciendo aquello de “María Antonia es la ventera / más linda que he conocido / tiene una tienda de besos / al otro lado del río“.

Resulta que Yang (la llamaremos así) es taiwanesa, pero en su país consideraban que era un poco “suelta”. Vamos, una fresca y una desahogada, que dirían las abuelas (las nuestras, claro; las de allí, ni idea). La cosa es que la chica se fue a Francia con varios objetivos: uno, que la dejaran en paz todos aquellos reprimidos; dos, estudiar música (una tapadera tan buena como cualquier otra para su verdadero plan); y tres, conseguir que 100 desconocidos la besaran por la calle y hacerse una foto con cada uno de ellos, para que quedara constancia de que lo había logrado. En esto me recuerda mucho a aquello que cuentan de Luis Miguel Dominguín, que después de haber conseguido los favores de Ava Gardner se levantó corriendo de la cama y empezó a vestirse, hasta que la bellísima Ava, sorprendida, le preguntó dónde iba. “¿Dónde voy a ir? A contarlo“. Pues lo mismo debe pensar Yang, que si no lo cuentas no tiene gracia, y claro, si quieres que se lo crean tendrás que presentar testimonios, ¿no? Pues en eso está.

El primer beso de la serie, delante del Museo d’Orsay

¿Cómo es la estrategia? Pues a mi me gusta imaginarme que se acerca y se pone a cantarles aquello que le decía Pepe Blanco a Carmen Morell: “Me debes un beso / no te lo perdono. / Me debes un beso / me lo cobraré“. Y claro, ellos le contestarán que “No me exijas eso / que un beso se ofrece / y si lo mereces / te lo brindaré“. O a lo mejor la cosa no es así de jacarandosa y retrechera, sino mucho más prosaica, y simplemente ella va, les cuenta el reto que se ha marcado y les dice que se decidan prontico, que no tengo todo el día y mi amigo el fotógrafo cobra por horas. “Qué, ¿quieres ser tú el número 69, o qué?“. En fin, que siento no tener más datos (ella no desvela su estrategia), pero lo que sí sé es que tampoco se lo debe ofrecer al primero que pasa y que no todo es un jardín de rosas, porque según sus datos el 20% aproximadamente le dicen que nones (quién sabe, a lo mejor si no hubiera foto de por medio el porcentaje bajaría).

¿Qué pensará este mocetón mientras mira de reojo al fotógrafo? Y el perro, ¿qué opinará de la fresca de su dueña?

¿Queréis ver las fotos que ya tiene subidas en su blog? Pues entrad aquí, porque la chica no se corta un pelo y las va colgando para que el mundo entero esté al tanto. En vilo nos tiene, no os digo más. ¿Cómo acabará la cosa? ¿Llegará a los 100? ¿Le pasará lo que dicen sus amigas, que se contagiará de cualquier cosa? ¿O se enamorará antes y no será capaz de seguir? ¿O pensará que la fidelidad consiste en estar con una persona cada vez? Es cosa sabida que París te pone besucón, pero lo de esta chica va mucho, pero que mucho más allá.

Otro. Lo de esta chica es un no parar

Otro día más, pero de momento si queréis descubrir muchas más HISTORIAS DE AMOR EN FEBRERO, entrad aquí. Os dejo un resumen de lo que podréis encontrar:

  • Viernes 13 y sábado 14 de febrero a las 21’30 – CENA TEATRALIZADA: UNA NOCHE CON LOS ROMAÑOS
  • Sábado 14 y domingo 15 a las 8’00 – NOS VAMOS DE EXCURSIÓN: LOS AMANTES DE TERUEL
  • Sábado 14 a las 19’00 y domingo 15 a las 11’30 – UNA HISTORIA DE LA LUJURIA EN ZARAGOZA
  • Domingos a las 11’00 – AMORES Y DESAMORES EN EL MUSEO DE ZARAGOZA

“París en 10 besos (IV)”

“París en 10 besos (II y III)”

“París en 10 besos (I)”

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Hay muchos tipos de besos de amor. Están los que te hacen flotar y olvidarte de que el mundo sigue girando alrededor. Están los apasionados, cargados de erotismo, esos en los que querrías fundirte con la otra persona y que tienen mucho de canibalismo, de quererse devorar el uno al otro. Están los que se dan en el andén de una estación (bueno, eso era antes, cuando se podía) al despedirse, que se querría que fueran eternos, y los que se dan al reencontrarse… Pues bien, sólo conozco una imagen que los contenga todos a la vez, y es esta.

Un beso eterno

En 1904 llegó a París un joven escultor rumano: Constantin Brancusi. A lo mejor no os suena, pero es uno de mis artistas preferidos. Cuando quería representar algo no paraba de darle vueltas y vueltas, de experimentar con materiales haciendo distintas versiones… hasta que lograba justo lo que buscaba, llegar a la esencia de las cosas, eliminar todo lo superfluo y quedarse con lo demás. Vamos a fijarnos en esta escultura. Son dos personas abrazándose mientras se besan. ¿Las veis? La que está a la derecha es la mujer. El pelo le cae por la espalda hasta el suelo (¿veis las líneas talladas en la piedra?) y tiene algo de tripilla, que hace que tenga unas formas algo más curvas. El otro es el hombre, con el pelo corto. Será un tópico, pero nos sirve perfectamente para identificarlos, ¿no?

Como si fuera esta noche la última vez

Fijaos ahora en los ojos. ¿Habíais visto alguna vez una imagen más potente de ese momento en el que dos personas se miran a los ojos como si se quisieran ver hasta el fondo del alma, o tirarse a esa piscina para bucear dentro del otro? Esos dos ojos, uno clavado en el otro para siempre… uffffffffff. Son tremendos, igual que esos labios. Cuando de vez en cuando aparece la noticia de que una pareja ha batido nuevamente el récord del mundo con un beso que dura 30, 40, 50 horas o más… me da la risa. Eso no es un beso, es otra cosa. La duración de un beso no tiene nada que ver con el reloj ni con el calendario, porque la eternidad cabe en un segundo. Y no sé si estaréis de acuerdo conmigo, pero creo que Brancusi capta ese segundo como nadie lo había hecho.

Lía con tus brazos / un nudo de dos lazos / que me ate a tu pecho / amor

Mirad esta otra versión (en la que se ve la espalda del hombre, con el pelo corto). ¿Cómo consigue Brancusi que tengamos la sensacion de que de verdad se han fundido el uno con el otro? Vistos de perfil el pelo de uno parece una prolongación del del otro, el ojo de uno mira fijamente al del otro, los labios están sellados… y además los dos parecen uno, porque nada sobresale del bloque de piedra. Por eso los brazos son tan planos, prácticamente sin relieve. Casi parece que poco a poco vayan a ir desapareciendo los pocos rasgos que hay tallados y la pareja vaya a acabar convirtiéndose en un solo bloque completamente liso. A lo mejor eso hubiera sido el beso perfecto. A lo mejor a Brancusi no se le ocurrió. O sí, y pensó que nadie lo hubiera entendido. ¿Quién sabe?

Una versión anterior

Mirad ahora esta versión y comparad los brazos con los de las anteriores. ¿A que aquí el efecto no se consigue tanto? También es impactante, porque probablemente esos brazos tan largos y desproporcionados hacen que nos fijemos sobre todo en el abrazo, pero no sé por qué esta última me recuerda un poco a cuando te abrazan y te besan tu abuela o tus tías, y parece que nunca te vayas a poder soltar. En cualquiera de las otras hay un equilibrio entre todas las partes de la escultura que aquí se rompe con esos brazos tan llamativos (bueno, en la anterior pasaba lo mismo con los ojos, ¿no?).

Un beso para la eternidad

Os dejo ya la última versión de este beso, que fue la primera. En 1907 los padres de Tania Rachevskaia, una anarquista rusa que se suicidó por amor, encargaron a Brancusi una estela para su tumba, en el cementerio de Montparnasse. Brancusi hizo una de las esculturas funerarias más emocionantes y más apropiadas que he visto nunca, aunque a los padres de ella parece que no les acabó de convencer. Para gustos están los colores, por supuesto, pero… a mí me parece absolutamente maravillosa, y siempre me recuerda a los versos de Quevedo refiriéndose a lo que queda de nosotros después de la muerte: “Cenizas son, más tendrán sentido. / Polvo serán, más polvo enamorado“.

Otro día más, pero de momento si queréis descubrir muchas más HISTORIAS DE AMOR EN FEBRERO, entrad aquí. Os dejo un resumen de lo que podréis encontrar:

  • Viernes 13 y sábado 14 de febrero a las 21’30 – CENA TEATRALIZADA: UNA NOCHE CON LOS ROMAÑOS
  • Sábado 14 y domingo 15 a las 8’00 – NOS VAMOS DE EXCURSIÓN: LOS AMANTES DE TERUEL
  • Sábado 14 a las 19’00 y domingo 15 a las 11’30 – UNA HISTORIA DE LA LUJURIA EN ZARAGOZA
  • Domingos a las 11’00 – AMORES Y DESAMORES EN EL MUSEO DE ZARAGOZA

“París en 10 besos (II y III)”

“París en 10 besos (I)”

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El beso del Hôtel de Ville

París, 1 de abril de 1950. Robert Doisneau, fotógrafo de la revista “Life”, estaba tomando tranquilamente un café y sin esperarlo hizo la foto de su vida: “El beso del Hôtel de Ville“. No hay un beso más famoso que éste, ¿no? El marco, perfecto: la rue Rivoli con el Ayuntamiento de París detrás, las mesas de un café, el Sena que se intuye al fondo… El blanco y negro, que le añade un punto extra de poesía a la cosa. Los protagonistas enamorados, encerrados en su burbuja, indiferentes a lo que pasa alrededor y pillados sin que se den cuenta. ¿Seguro? Pues en realidad nada es lo que parece, porque ni era espontáneo (el fotógrafo les acababa de conocer y les pidió que posaran para él) ni el amor duró eternamente, pero da el pego. Al fin y al cabo, el amor es eterno… mientras dura, sea un segundo o toda la vida (si no no es amor, es otra cosa). Y viendo este beso, uno siente que puede ser dueño del tiempo, hacer que los relojes se paren a tu alrededor y lograr que algo así puede durar para siempre (a veces se consigue).

El beso “destronado”

Antes de esta foto, probablemente el beso más famoso de la historia era el que había esculpido Rodin. Viéndolo parece una maravillosa representación del erotismo y el amor, y sí, todo eso es cierto, pero como hoy estamos en que a veces nada es lo que parece tengo que contaros un secreto: esta imagen nació en realidad como símbolo del adulterio. Vayamos por partes: cuando esculpió a esta pareja, allá por 1887, en realidad eran bastante más pequeños y su idea era que formaran parte de “Las puertas del infierno” (que en principio estaban destinadas al Museo de Artes Decorativas de París).

Las puertas del infierno, llenicas de pecadores

En aquel infierno tremendo, lleno de pecadores, no podían faltar Francesca de Rímini y Paolo, su amante. ¿Quiénes eran? Pues os cuento: resulta que Francesca estaba casada con Gianciotto, pero en realidad era un matrimonio de conveniencia con muchos intereses políticos de por medio. Un día estaba la hermosa y joven Francesca con su cuñado Paolo, que era más de su edad y a ella le molaba un montón, y en vez de rezar el rosario se pusieron a leer la historia de la reina Ginebra y el caballero Lanzarote, un par de adúlteros de tomo y lomo. Y claro, mientras leían como aquellos dos le ponían los cuernos al rey Arturo… en fin, ¿para qué seguir si ya os imagináis todos lo que ocurrió? Como dice el viejo refrán, “El diablo es fuego, la mujer estopa, llega el demonio… ¡¡¡y sopla!!!” El caso es que se hicieron amantes, pero… poco les duró la alegría. Un mal día Gianciotto se levantó con el pie izquierdo y se encontró con su mujer y su hermano en pleno frenesí. ¿Qué creéis que hizo? Pues lo que hubiera hecho cualquier marido cabal del siglo XIII, cargárselos por la vía rápida (por cierto, para que el adulterio fuese completo Paolo también estaba casado). ¡¡¡Cómo me recuerda esta historia a “Noche de Reyes”, el tango de Gardel!!! Escuchadlo y me daréis la razón.

El caso es que Dante escribió por aquellos años su “Divina comedia“, en la que él mismo baja a los infiernos acompañado por Virgilio (el poeta latino que escribió “La Eneida” en la época de Augusto) y nos va contando, el muy cotilla, los pecadores que se va encontrando en su camino. Y claro, cuando habla de los adúlteros famosos de la historia no podían faltar Francesca y Paolo, ardiendo los pobrecicos pa’los restos en el caldero de Pedro Botero.

Francesca y Paolo, dándose cabezazos por haberse dejado pillar tan tontamente

Aquí os dejo un grabado que hizo Gustavo Doré para una edición de la Divina Comedia que se hizo en el siglo XIX, poco antes de que Rodin esculpiera a la pareja. Por cierto, finalmente los quitó de las puertas y decidió convertirlos en una escultura independiente y mucho mayor. Fue entonces cuando empezó dar igual a quién representaran, pues se convirtieron en una imagen con valor universal: los cuerpos de dos amantes fundidos en un beso que era cualquier cosa menos casto y que se ha reproducido por todas partes. Incluso en un sello británico de correos que miles y miles de labios besarían antes de pegarlo sobre cartas de amor, de abandono, de despecho o de vaya usted a saber qué.

¿Y esto?

Después de este paréntesis volvemos a la foto de la que estábamos hablando. Decíamos que en los besos de hoy nada es lo que parece, y a eso vamos. ¿Qué pasó con aquella foto? Pues que se fue haciendo cada vez más famosa, se convirtió en símbolo de la nueva libertad que llegó tras la Segunda Guerra Mundial (bueno, les llegó a otros, porque aquí tardaría bastante más), del romanticismo de París, de la fuerza del amor… y mientras Doisneau, el fotógrafo, cobrando cada año unas cantidades mucho más que interesantes en concepto de derechos. Hasta que un buen día, unos cuarenta años después, apareció una pareja diciendo que los de la foto eran ellos. Jean-Louis y Denise Lavergne se llamaban, y conservaban un diario que demostraba que ese mismo día habían estado allí. Además, ella todavía tenía la falda y la chaqueta (hay que ser económica, que diría mi abuela), y el reconocía la bufanda que llevaba. Al principio fueron encantadores, y se sentían pagados con formar parte de la historia universal del Romanticismo, pero resulta que Doisneau, con todo lo que ganaba a cuenta de la foto, no les ofreció ni para un mal “café crème” y unos “croissants“, y la cosa se empezó a poner peor. Acabaron diciendo cosas como que les habían robado el momento más romántico de sus vidas y fueron a juicio, reclamando un buen montón de francos. Pero… justo entonces apareció la señora que hay en la foto de arriba, la del pelo blanco. Françoise Bornet decía que estaba “desolée“, pero que la de la foto era ella con un noviete que tenía por aquellos tiempos, que habían posado para el fotógrafo, habían cobrado unas perrillas pero que consideraba que, visto lo visto, se merecían más. ¿Os imagináis la situación? Estaban en juego los sueños románticos de millones de personas, la felicidad conyugal de los Lavergne, la economía doméstica de Françoise, una cuestión tan seria como los derechos de autor de los fotógrafos del mundo entero… en fin, un problemón para el juez, como podéis ver. Pues lamento (bueno, no sé si lo lamento, ahora que pienso) deciros que Françoise tenía razón. Ella era la modelo y los tribunales le dieron la razón, y además… aprovechando que aquellos días el Pisuerga pasaba por Valladolid se sacó de la manga una foto que le había regalado Doisneau pocos días después de hacerla, la subastó… y ganó 155.000 euretes, que no está nada mal por un beso que, además, debió dar con mucho gusto.

Françoise y su actual marido, encantados de la vida

¿Desilusión? Bueno, no sé por qué. Al fin y al cabo aquel beso de la fotografía estaba preparado, y los amantes de Rodin eran unos adúlteros, pero en los dos casos se querían de verdad, al menos en ese momento, y ¿no es eso lo que importa? Pues yo creo que sí, y por eso precisamente el beso de Françoise con su amante de aquel momento es universal y ha logrado que millones de personas se sientan identificadas con él y se mueran de ganas de ir a París a besarse por cualquier rincón: porque salta a la vista, gracias a ellos y también a Doisneau, que es auténtico.

Otro día más, pero de momento si queréis descubrir muchas más HISTORIAS DE AMOR EN FEBRERO, entrad aquí. Os dejo un resumen de lo que podréis encontrar:

  • Viernes 13 y sábado 14 de febrero a las 21’30 – CENA TEATRALIZADA: UNA NOCHE CON LOS ROMAÑOS
  • Sábado 14 y domingo 15 a las 8’00 – NOS VAMOS DE EXCURSIÓN: LOS AMANTES DE TERUEL
  • Sábado 14 a las 19’00 y domingo 15 a las 11’30 – UNA HISTORIA DE LA LUJURIA EN ZARAGOZA
  • Domingos a las 11’00 – AMORES Y DESAMORES EN EL MUSEO DE ZARAGOZA

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En el capítulo anterior nos habíamos quedado en que Hércules tenía que conseguir hacer diez trabajos (que luego fueron doce) a cual más complicado e imposible. Hoy vamos a hablar del primero de todos: matar al león de Nemea y arrancarle la piel.

Hércules luchando con el león en el Patio de la Infanta

Matar a un león no es cualquier cosa, pero tratándose ni más ni menos que de Hércules tampoco parece que sea para tanto, ¿no? El problema es que no era un león cualquiera, ni mucho menos, sino del temible león de Nemea. Por cierto, ¿por dónde cae eso? Pues en el sur de Grecia, en la península del Peloponeso.

Casi al lado del istmo de Corinto está Nemea

Se contaba que Selene, la luna, había parido un león que cayó sobre la tierra, en los bosques que había junto a Nemea (también se decía que el padre era Zeus, y de ahí que fuera invencible y, de rebote, hermanastro de Hércules). El parto debió ser tan tremendo como el bicho en cuestión: enorme, feroz, con una piel dura que las armas no podían traspasar… en resumen, que parecía invulnerable y nadie se atrevía a ponerle el cascabel al gato. De día se escondía en una cueva y de noche salía y mataba a cualquier ser viviente que encontraba en su camino. Aterrorizadicos los tenía a todos.

¿Quién ganará?

La cuestión es que Hércules tenía que vencer al león sí o sí, así que un día se presentó en Nemea y se encontró con que por allí no había nadie (el león se los había ido cargando a todos, uno detrás de otro), salvo un pastor llamado Molorco que le acogió en su casa. El tal Molorco, cuando vio que Hércules pensaba ir a enfrentarse con el león, propuso sacrificar un carnero a Hera. “Sí, hombre“, debió pensar Hércules. “Menuda bruja. Se ha pasado la vida intentando acabar conmigo y ahora este le quiere pedir que me ayude. Amos, anda“. Así que le dijo que si en 30 días no había vuelto que se lo sacrificase a él, y que si volvía se lo sacrificarían juntos a Zeus, que para eso era su padre.

Hércules pintado por Zurbarán para el Salón de Reinos del palacio del Buen Retiro Madrid

El caso es que Hércules se fue para el monte y se encontró al león cuando volvía de cacería, con las fauces llenas de sangre. Lo intentó con sus flechas, y nada. Lo intentó con la espada, y nada. Lo intentó con la clava, esa especie de maza que parece que le hubiera robado a la sota de bastos (en el cuadro de arriba la podéis ver en el suelo, a sus pies), y tampoco nada. ¿Qué hacer? “Pa’broma ya vale”, debió pensar Hércules, “que a fuerte y bruto este bicho no me gana a mí”. Y efectivamente. El león le arrancó un dedo de un mordisco, pero Hércules luchó a brazo partido, le cogió la cabeza debajo del brazo y lo estranguló (hay quién dice que le metió un brazo por la boca hasta la garganta y claro, se ahogó).

A partir de entonces Hércules usó la piel como armadura y la cabeza como casco

¿Ya lo había logrado? Pues no, porque si recordáis tenía que llevar la piel. Pues nada, se le arranca, ¿no? Pues aquí venía otro problema, porque era durísima. Lo intentó todo y nada, hasta que… Atenea, disfrazada de vieja bruja, le sopló que las mejores herramientas para cortar la piel eran las propias garras del león. Vamos, que hizo trampa, pero poco.

Hércules luchando contra el centauro en el Patio de la Infanta, con la piel del león sobre sus hombros

Otro día os cuento más historias sobre Hércules. De momento, os dejamos una propuesta que no podréis rechazar: gracias a Ibercaja, su actual propietaria, va a ser posible hacer unas visitas en las que no sólo veremos el patio, sino que… ¡¡¡subiremos a la galería de la primera planta!!! ¿Os imagináis pasear entre esos arcos, como aquellas gentes del Renacimiento? Pues ahora podéis hacerlo.

Cuándo – Sábados a las 18’00

Dónde – Puerta del centro de Exposiciones y Congresos de Ibercaja, C/ San Ignacio de Loyola.

Precio – 10 € por persona

Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

Amor y lujo, poder y ambición

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Llega “febrerillo el loco“, y con él el Día de los enamorados. Pero como no podemos consentir que todo sean canciones ñoñas, dedicatorias cursis y tartas en forma de corazón, vamos a dedicar este mes nuestro blog al amor. Pero al amor de verdad, no al que aparece en la publicidad de los grandes almacenes. Al amor que es un terremoto que te sacude de arriba a abajo, que te cambia la vida en un segundo y que te convierte en un ser inmortal. Al que es una montaña rusa y tiene mil caras, del amor ciego al odio total, de la pasión al adulterio, de la locura al crimen. Y como vamos a dedicar nuestras “cenas de los martes” a “Amores y desamores en París”, os proponemos descubrir a lo largo de este mes la ciudad en diez besos (más o menos). ¿Os apuntáis? Pues para ir preparando el ánimo, vamos a empezar con una canción de Edith Piaf, “À quoi ça sert l’amour?”. Y si queréis la letra, tanto en francés como en español, pinchad aquí.

¿Para qué sirve el amor?, se pregunta. Se cuentan historias sin sentido, se dice que no se sabe de dónde viene, que hace sufrir y llorar… ¿Para qué sirve amar? Pues puede que una posible respuesta esté en el primer beso de esta serie, un cuadro maravilloso que a mí siempre me hace feliz. ¿Queréis verlo?

“El cumpleaños”

Un día Marc Chagall estaba en casa de un amigo y llegó alguien, de quien sólo pudo oír la voz. Un tiempo después conoció a la dueña de aquella voz y se enamoró para siempre de ella. A veces comieron perdices y a veces no (les pillaron las guerras mundiales, él era judío…), pero siempre fueron felices, porque se quisieron con locura. Chagall sabía que el amor te da alas y te hace flotar, porque él lo experimentaba cada día, y por eso en sus cuadros aparecen volando por encima de los tejados de París, sorprendiéndola con un beso el día de su cumpleaños…

“El paseo”

Tanto se querían, y tanto se notaba, que su amigo Pablo Gargallo le hizo este retrato. En él, dentro de la cabeza de Chagall, con sus rizos inconfundibles, está Bella flotando, con el mismo ramo de flores que lleva en este cuadro. ¿Y sabéis lo mejor? Pues que para verlo no tenéis que ir muy lejos. Lo tenéis en Zaragoza, en el Museo Pablo Gargallo. ¿No lo conocéis? ¿Y a qué estáis esperando?

Chagall visto por Gargallo

Otro día más, pero de momento si queréis descubrir muchas más HISTORIAS DE AMOR EN FEBRERO, entrad aquí. Os dejo un resumen de lo que podréis encontrar:

  • Viernes 13 y sábado 14 de febrero a las 21’30 – CENA TEATRALIZADA: UNA NOCHE CON LOS ROMAÑOS
  • Sábado 14 y domingo 15 a las 8’00 – NOS VAMOS DE EXCURSIÓN: LOS AMANTES DE TERUEL
  • Sábado 14 a las 19’00 y domingo 15 a las 11’30 – UNA HISTORIA DE LA LUJURIA EN ZARAGOZA
  • Domingos a las 11’00 – AMORES Y DESAMORES EN EL MUSEO DE ZARAGOZA

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