Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘ruta temática’

Zaragoza es una ciudad llena de Goya por todas partes. Se conservan muchos de los escenarios de la ciudad en la que nació y pasó su juventud, alguna de las casas en las que vivió él o su familia, la iglesia en la que se confirmó (San Gil), el colegio en el que probablemente estudió (los Escolapios)… y, por supuesto, muchas obras suyas. Y no solo en el Pilar, sino también en el Museo de Zaragoza, en el Museo Ibercaja Camón Aznar, en la Cartuja de Aula Dei o en el Museo Diocesano.

Sala del Museo de Zaragoza, con dos retratos espectaculares

Si queréis recorrer Zaragoza tras los pasos de Goya sin levantaros de la silla os recomiendo que pinchéis aquí, pero para este mes de marzo nuestra propuesta es otra. Nos vamos a ir todos los sábados por la tarde a descubrir la obra de Goya en el Museo de Zaragoza, en la Plaza de los Sitios. Si hace mucho que no estáis vais a alucinar, porque además de contar con algunas obras nuevas la instalación de esas salas también ha cambiado, y merece la pena darse una vuelta para conocer no sólo la obra de don Francisco, sino también la de sus maestros y los que vinieron después siguiendo su estela.

Un detalle del retrato del infante Don Luis María de Borbón y Vallabriga

Si os apetece pasar una tarde con nosotros descubriendo una maravillosa colección de retratos, las fantásticas historias que nos cuentas sus grabados y muchas cosas más, no lo dudéis. Aquí os dejo toda la información:

Cuándo – 3, 10, 17, 24 y 31 de marzo a las 18’00

Dónde – Museo de Zaragoza (Plaza de los Sitios)

Precio – 8 € (7 € para jubilados, parados y estudiantes menores de 26 años)

Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

Recordad que si sois un grupo podemos organizar esta o cualquier otra visita en cualquier momento. En relación con Goya tenemos preparados diferentes recorridos que nos llevan a descubrir su obra en el Pilar, el Museo Ibercaja Camón Aznar y en el Museo de Zaragoza o en busca de los escenarios en los que se desarrollaron sus primeros años de vida, y también una visita teatralizada titulada “Los sueños de Goya”. Si queréis más información sobre ella llamadnos al 976207363 o entrad aquí.

Read Full Post »

En este mes de febrero que dedicamos al amor no nos podíamos olvidar de una de sus caras: el desamor. Porque con todos los matices que queráis ponerle de odio, despecho, rencor, desengaño… el desamor no deja de ser otra forma de amor, y quizá la más intensa de todas. Y para demostrarlo, he elegido mis tres canciones preferidas, una española, una mejicana y una francesa (o más bien en francés, porque Jacques Brel era belga). Y empezamos por la primera:

“Te lo juro yo”, mi copla preferida, cantada nada más y nada menos que por Lola Flores, que le saca a la letra todo el desgarro que tiene. Quintero, León y Quiroga, la Santísima Trinidad de la Copla, lo dejaron claro desde el primer verso: “Yo no me dí cuenta de que te tenía / hasta el mismo día en que te perdí“. Te he despreciado, me he hecho la interesante, he pasado de tí, te he dado celos pensando que aguantarías todo y que siempre te tendría ahí como Plan B… y resulta que me he pasado de la raya, se ha roto la cuerda de tanto estirarla y en ese mismo momento me he dado cuenta de lo que perdía. Para matarla, podréis pensar. Pues sí, para matarla, pero resulta que no es algo tan raro. Haced memoria, pensad en vuestra historia personal o en la de vuestros conocidos y seguro que encontráis a personajes así. Dispuestos a nada cuando lo tienen todo y dispuestos a todo cuando no tienen nada. Porque eso sí, ahora, cuando lo ha perdido, es capaz de cualquier cosa, de lo que sea, con tal de recuperar su amor: “Echame a los ojos un puñao de arena / mátame de pena / pero quiéreme“. Merece la pena escuchar la letra sin prisa y paladear la maravillosa interpretación de Lola Flores, que hace creíble esa copla como nadie, pero también me gusta de vez en cuándo oírsela a Manuel Bandera en “Las cosas del querer”.

La segunda nos lleva hasta México, y es “Pa’todo el año”, del inmenso José Alfredo Jiménez. Como decía Sabina “Las amarguras no son amargas / cuando las canta Chavela Vargas / y las escribe un tal José Alfredo“. Pues bien, en este caso os propongo oír la canción en la voz de María Dolores Pradera (que a sus 86 años sigue cantándola como nadie).

De entrada ya queda claro el tema: la pérdida del amor. “Por tu amor que tanto quiero / y tanto extraño“. Aquí no tenemos a alguien que se lo haya jugado todo y lo haya perdido, como en “Te lo juro yo“, sino a alguien que es el mejor retrato posible del abandono. Alguien que intenta superar esa inmensa pérdida y que no puede, y que se revuelve contra eso con desesperación. ¿Cómo es el otro? No lo sabemos, porque ni hay reproches ni insultos contra él. A lo mejor no es culpable de nada, salvo de haber dejado de querer a esa persona (algo que no se puede controlar). A lo mejor sí. No lo sabemos. Lo único que sabemos es que ella sigue completamente enamorada, pese a que diga con una mezcla de chulería y amargura que “Para de hoy en adelante / ya el amor no me interesa“. Hay un momento de la canción que a mí me pone los pelos de punta, y es cuando dice: “Si te cuentan que te vieron muy borracha / orgullosamente diles que es por tí, / porque yo tendré el valor de no negarlo / juraré que por tu amor me estoy matando / y sabrán que por tus besos me perdí“. ¿Conocéis algo más estremecedor, más desesperado, que produzca una desolación mayor que esos pocos versos? Pues sí, porque la canción aún sigue ahondando en el dolor hasta llegar al clímax final, cuando dice aquello de que “aunque yo no lo quisiera / voy a morirme de amor“. En fin, sublime. Os dejo también la versión original, la de José Alfredo Jiménez, que además de escribir interpretaba sus propias letras como nadie.

Y ya para acabar nos vamos a la más terrible de las tres, porque es un grito desesperado: “Ne me quitte pas”. Seré capaz de lo que sea, pero no me dejes. “Moi, je t’offrirai / des perles de pluie / venues d’un pays / oú il ne pleut pas“. Yo te ofreceré perlas de lluvia venidas de un país en el que no llueve. Te ofreceré cualquier cosa, dice, pero no me dejes, por favor, no me dejes.

Al fin y al cabo, podemos volver a donde estábamos. Cosas más raras se han visto, dice: “On a vu souvent / rejaillir le feu / de l’ancien volcan / qu’on croyait trop vieux“. A menudo se ha visto como volvía a salir fuego de un volcán que todos creían que ya era viejo, o que de la tierra quemada nacía más trigo que el que da la mejor primavera. No me dejes, podemos volver a intentarlo. No me dejes. Hasta aquí es tremenda, pero lo estremecedor de verdad es el final. Está dispuesto a todo, a todo, por nada. Me esconderé a verte bailar, cantar, reír… “Laisse-moi devenir / l’ombre de ta main / l’ombre de ton chien“. Déjame convertirme en la sombra de tu mano, la sombra de tu perro. Es estremecedor pensar que somos capaces de cualquier cosa por conservar ya no el amor, sino una ficción del amor, y creo que nadie lo ha expresado mejor que Jacques Brel en estos versos (para tener la letra en francés entrad aquí). Aunque la Piquer… estuvo muy cerca, cuando cantaba aquello de “Dime que me quieres”. Aunque no lo sientas, aunque sea mentira… pero dímelo.

Otro día más, pero de momento si queréis descubrir muchas más HISTORIAS DE AMOR EN FEBRERO, entrad aquí y encontraréis toda nuestra programación. Y por cierto, si queréis regalárselas a vuestra pareja entrad aquí y os contamos cómo.

El palacio Larrinaga – Sábados a las 11’30. Para saber más pincha aquí, y para reservar aquí.

Historias de amor en la Aljafería – Todos los domingos a las 11’30. Para saber más, pincha aquí, y para reservar entra aquí.

Ruta de la lujuria en Zaragoza – Sábado 16 a las 18’00. Para saber más pincha aquí, y para reservar aquí.

Las cenas: “Grandes dramones de amor” – Sábados de febrero y también el jueves 14 a las 12’00. Para saber más entrad aquí, y para reservar aquí.

 

Read Full Post »

En el capítulo anterior nos habíamos quedado en que Hércules tenía que conseguir hacer diez trabajos (que luego fueron doce) a cual más complicado e imposible. Hoy vamos a hablar del primero de todos: matar al león de Nemea y arrancarle la piel.

Hércules luchando con el león en el Patio de la Infanta

Matar a un león no es cualquier cosa, pero tratándose ni más ni menos que de Hércules tampoco parece que sea para tanto, ¿no? El problema es que no era un león cualquiera, ni mucho menos, sino del temible león de Nemea. Por cierto, ¿por dónde cae eso? Pues en el sur de Grecia, en la península del Peloponeso.

Casi al lado del istmo de Corinto está Nemea

Se contaba que Selene, la luna, había parido un león que cayó sobre la tierra, en los bosques que había junto a Nemea (también se decía que el padre era Zeus, y de ahí que fuera invencible y, de rebote, hermanastro de Hércules). El parto debió ser tan tremendo como el bicho en cuestión: enorme, feroz, con una piel dura que las armas no podían traspasar… en resumen, que parecía invulnerable y nadie se atrevía a ponerle el cascabel al gato. De día se escondía en una cueva y de noche salía y mataba a cualquier ser viviente que encontraba en su camino. Aterrorizadicos los tenía a todos.

¿Quién ganará?

La cuestión es que Hércules tenía que vencer al león sí o sí, así que un día se presentó en Nemea y se encontró con que por allí no había nadie (el león se los había ido cargando a todos, uno detrás de otro), salvo un pastor llamado Molorco que le acogió en su casa. El tal Molorco, cuando vio que Hércules pensaba ir a enfrentarse con el león, propuso sacrificar un carnero a Hera. “Sí, hombre“, debió pensar Hércules. “Menuda bruja. Se ha pasado la vida intentando acabar conmigo y ahora este le quiere pedir que me ayude. Amos, anda“. Así que le dijo que si en 30 días no había vuelto que se lo sacrificase a él, y que si volvía se lo sacrificarían juntos a Zeus, que para eso era su padre.

Hércules pintado por Zurbarán para el Salón de Reinos del palacio del Buen Retiro Madrid

El caso es que Hércules se fue para el monte y se encontró al león cuando volvía de cacería, con las fauces llenas de sangre. Lo intentó con sus flechas, y nada. Lo intentó con la espada, y nada. Lo intentó con la clava, esa especie de maza que parece que le hubiera robado a la sota de bastos (en el cuadro de arriba la podéis ver en el suelo, a sus pies), y tampoco nada. ¿Qué hacer? “Pa’broma ya vale”, debió pensar Hércules, “que a fuerte y bruto este bicho no me gana a mí”. Y efectivamente. El león le arrancó un dedo de un mordisco, pero Hércules luchó a brazo partido, le cogió la cabeza debajo del brazo y lo estranguló (hay quién dice que le metió un brazo por la boca hasta la garganta y claro, se ahogó).

A partir de entonces Hércules usó la piel como armadura y la cabeza como casco

¿Ya lo había logrado? Pues no, porque si recordáis tenía que llevar la piel. Pues nada, se le arranca, ¿no? Pues aquí venía otro problema, porque era durísima. Lo intentó todo y nada, hasta que… Atenea, disfrazada de vieja bruja, le sopló que las mejores herramientas para cortar la piel eran las propias garras del león. Vamos, que hizo trampa, pero poco.

Hércules luchando contra el centauro en el Patio de la Infanta, con la piel del león sobre sus hombros

Otro día os cuento más historias sobre Hércules. De momento, os dejamos una propuesta que no podréis rechazar: gracias a Ibercaja, su actual propietaria, va a ser posible hacer unas visitas en las que no sólo veremos el patio, sino que… ¡¡¡subiremos a la galería de la primera planta!!! ¿Os imagináis pasear entre esos arcos, como aquellas gentes del Renacimiento? Pues ahora podéis hacerlo.

Cuándo – Sábados a las 18’00

Dónde – Puerta del centro de Exposiciones y Congresos de Ibercaja, C/ San Ignacio de Loyola.

Precio – 10 € por persona

Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

Amor y lujo, poder y ambición

Read Full Post »

El Patio de la Infanta es uno de los rincones más espectaculares y menos conocidos de Zaragoza. Está lleno de docenas y docenas de imágenes en relieve, entre las que están algunos de los trabajos de Hércules. ¿Sabéis quién era? Pues para empezar esta historia desde el principio nos tenemos que ir muchos, muchísimos años atrás. Seguro que habéis oído hablar de Zeus, ¿no? Pues ya sabréis que era el dios más dios de todos, el capo del Olimpo. ¿Y sabéis cómo se había ganado su prestigio? Pues escuchad a las musas, que están deseando contárnoslo.

A lo que vamos. Resulta que Zeus se había enamorado de Alcmena. Bueno, enamorado igual es mucho decir, porque a Zeus le gustaban casi todas y casi todos, así que… En fin, la cuestión es que estaba encaprichado con Alcmena, una chica guapa que además era hija de un rey, o sea, princesa. Hasta aquí ningún problema, ¿no? Pues sí, porque Hera, la mujer de Zeus, estaba aborrecida de aguantar que su marido le fuera infiel hasta con el lucero del alba, porque donde ponía el ojo ponía la bala. Casi nadie se atrevía a decirle que no, pero cuando le daban calabazas estaba dispuesto a convertirse en lo que hiciera falta por una buena ración de sexo sin compromiso: en lluvia de oro para caer sobre Danae, en toro para raptar a Europa, en águila para llevarse al hermoso Ganimedes al Olimpo, en cisne para pasar un rato estupendo con Leda…

Zeus y Alcmena a punto de caramelo

¿Sabéis como conquistó a Alcmena? Pues engañándola y haciéndose pasar por su marido. Eso sí, aunque Alcmena no se da cuenta, está bien claro que el que está en la cama es Zeus. ¿Veis el águila que hay a sus pies? Pues es su símbolo, así que no queda ninguna duda. Lo malo es que el pavo real es el animal de su mujer, y por lo que parece no se pierde detalle. ¡Pobre Hera! La cuestión es que Alcmena se quedó embarazada de Zeus pensando que era su marido, que volvió al día siguiente de la guerra y… también se quedó embarazada de él. ¿Cómo lo veis? En fin, la cuestión es que nacieron dos niños, uno de cada padre: el légitimo Ificles y el otro… Hércules, que es el que nos interesa.

Hércules, ya criadico

Ya os podéis imaginar que la pobre Hera no le tenía mucho cariño a Hércules. Para empezar, intentó retrasar el parto todo lo que pudo. Luego envió dos serpientes a matarlo en la cuna, pero la criatura, que ya apuntaba maneras, se las cargó en un suspiro. También cuentan que Zeus engañó a Hera para que amamantase al niño, pero cuando ella se dio cuenta lo apartó rápidamente, el chorro de leche salió disparado y… ¡¡¡nació la Vía Láctea!!!

Estos dioses, a la que te descuidas crean una galaxia

El caso es que con Hera o sin ella el niño se criaba divinamente, sano y fuerte. ¿Fuerte? Mucho más que fuerte. Hasta un poco brutote y bestia, diría yo. Y entre que no controlaba mucho su fuerza y que Hera, que no lo podía ni ver y no descansaba, le echó en la copa un veneno que le provocó un ataque de locura, sin querer mató a sus hijos y a dos de sus sobrinos con sus propias manos. Cuando descubrió lo que había hecho se volvió loco de dolor, acudió a la sibila délfica (una especie de adivina que predecía cosas que no entendía nadie, con lo cual siempre acababa acertando) y ella le dijo que tenía que llevar a cabo diez trabajos (que luego fueron doce, porque Hera se puso puntillosa y dijo que dos no valían, que le habían ayudado y que así cualquiera). ¿Sabéis cuáles fueron esos doce trabajos? Otro día os lo cuento, pero aquí os dejo un resumen:

Por cierto, a raíz de aquellos trabajos fue acumulando “pingos”. La piel del león de Nemea, que llevaba siempre encima; las manzanas de oro del jardín de las Hespérides, que le aseguraban la vida eterna…

En la mano las manzanas, pero ¿a quién le importa eso?

Y llegamos a lo que nos interesa: en el Patio de la Infanta aparecen representados cinco de los trabajos de Hércules. ¿Cuáles son? ¿Qué hacen allí? ¿Tiene eso algún significado oculto? Pues si queréis saberlo, aquí tenéis una propuesta que no podréis rechazar: gracias a Ibercaja, su actual propietaria, va a ser posible hacer unas visitas en las que no sólo veremos el patio, sino que… ¡¡¡subiremos a la galería de la primera planta!!! ¿Os imagináis pasear entre esos arcos, como aquellas gentes del Renacimiento? Pues ahora podéis hacerlo.

Cuándo – Sábados a las 18’00

Dónde – Puerta del centro de Exposiciones y Congresos de Ibercaja, C/ San Ignacio de Loyola.

Precio – 10 € por persona

Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

Hércules luchando con el gigante Anteo en un relieve del patio

 

Read Full Post »

El 20 de diciembre de 1591 rodó la cabeza de Juan V de Lanuza, Justicia de Aragón, en la Plaza del Mercado de Zaragoza. Felipe II le había condenado a muerte por “levantar banderas contra su rey“. “Los soldados ocuparon las calles“, “se hizo pública la sentencia del justicia y envolvió en luto y en silencio toda la ciudad. Y desde aquella casa hasta el cadalso fue llevado con pregones, en que decían que el rey le mandaba cortar la cabeza, derribar sus casas y castillos y confiscar su hacienda“. ¿Qué había pasado para llegar a ese punto?

“Quien tal hace, que tal pague”

Para empezar, ¿qué es eso del Justicia? Pues la institución más específicamente aragonesa. Al principio no había justicias estables y el rey nombraba un juez para que actuase en su nombre para disputas concretas. El cargo se creó en las Cortes de Ejea de 1265, para juzgar los pleitos entre el rey y los ricos hombres o caballeros, o entre ellos mismos. El Justicia acabó por convertirse en la figura más respetada del reino. Ante él juraban los Fueros los monarcas, presidía las Cortes en ausencia del rey e interpretaba las leyes, pudiendo incluso formar un ejército si el Reino se encontraba en peligro. Era un caballero que ejercía su cargo de forma vitalicia, sin posibilidad de renuncia o destitución, lo que le permitía ganar en poder e independencia frente al rey y las presiones de los nobles. Lo malo es que tras la unión con Castilla los nuevos reyes no entendieron la sensibilidad aragonesa hacia sus leyes y empezaron a poner límites a la autonomía del Justicia.

Monumento al Justiciazgo

Fernando el Católico había puesto la primera piedra, y sus sucesores Carlos I y Felipe II terminaron un edificio donde la monarquía designaba cargos políticos, nombraba obispos, imponía sus jueces y tribunales y tomaba todo tipo de decisiones. En Aragón algunas medidas, como nombrar a castellanos para cargos políticos dentro del Reino o desprestigiar las sentencias del Justicia de Aragón, fueron mal recibidas.  La cosa empezó así y fue a más. Los Virreyes, representantes del Rey en Aragón, llegaron a tomarse la justicia por su mano, ajusticiando a prisioneros o torturándolos a pesar de que el Justicia era el único que podía juzgar los delitos cometidos por aragoneses. Y la gota que colmó el vaso fue cuando Antonio Pérez, antiguo secretario de Felipe II, huyó de Castilla y pidió la protección del Justicia. La nobleza aragonesa salió en su defensa y desafió al rey, que enfurecido envió un ejército, tomó Zaragoza, cortó la cabeza del Justicia y encarceló a los nobles rebeldes.

“Se hizo pública la sentencia del justicia, y envolvió en luto y en silencio toda la ciudad”

Si queréis conocer con detalle lo que pasó en aquellos tremendos meses y recorrer los escenarios en los que todo aquello tuvo lugar, podéis participar en nuestra ruta “¿Dónde está mi cabeza?“.

Cuándo - Sábado 21 y domingo 22 de diciembre a las 11’30

Dónde – Delante del edificio de Capitanía (plaza de Aragón)

Precio – 8 € (7 € para estudiantes menores de 26 años y jubilados; 4 € para parados)

Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

Read Full Post »

La Seo, una de las dos catedrales de Zaragoza, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, espectacular, maravillosa… es un lugar inagotable, lleno de historias y secretos. Hoy os propongo recorrerla conmigo en busca de todo lo relacionado con un tema tan fascinante como la muerte. ¿Os apetece? Pues empezamos:

1 – UNA TUMBA EN LA QUE SÓLO HAY UN CORAZÓN – el príncipe Baltasar Carlos, hijo de Felipe IV, murió en Zaragoza con 17 añicos. Su cuerpo acabó en el Panteón de Infantes de El Escorial, pero su corazón… enterrado en la Seo (por cierto, el de su hermanastro, Don Juan José de Austria, está en el Pilar). No os digo dónde, pero os dejo un retrato suyo.

Velázquez lo pintó como lo que era, un proyecto de rey

2 – UN RELICARIO CON UN CRÁNEO DENTRO - El cuerpo de San Valero, por cosas de la vida, acabó en la catedral de Roda de Isábena. Eso sí, como los humanos tenemos la fea costumbre de no dejar a los santos descansar en paz y de irlos descuartizando poco a poco para repartir sus trozos un poco por todas partes, primero se trajo a Zaragoza un brazo y después el cráneo. No os cuento el milagro que hizo, pero os dejo esta foto para que vayáis pensando dónde puede estar.

El busto-relicario de San Valero, con el cráneo dentro

3 – UNA PIEDRA DE MOLINO QUE NO SE HUNDE NI A TIROS - Cuentan que a San Vicente, diácono de San Valero, le martirizaron de todas las formas posibles y no había manera de que se muriera. Cuando por fin lo lograron tiraron el cuerpo al mar atado a una rueda de molino… ¡¡¡y flotaba!!!

El cadáver de San Vicente, tan ricamente sobre su rueda de molino

4 – UN SANTO, UN DRAGÓN Y MUCHA SANGRE – En algún rincón de la Seo está mi dragón preferido. San Jorge le mete una lanza por la boca y se la saca, llena de sangre, por la nuca. Cuando estás debajo casi parece que te vaya a caer alguna gota encima.

¿Estáis seguros de que el pobre dragón era tan malo como para esto?

5 – UN ARZOBISPO HIJO DE OTRO ARZOBISPO - El arzobispo Don Hernando de Aragón fue hijo del arzobispo Don Alonso de Aragón, que a su vez también fue padre del arzobispo Juan II de Aragón y abuelo de San Francisco de Borja… ¿Os aclaráis con este lío archiepiscopal?

Aquí os dejo, de momento, la tumba de Don Hernando de Aragón. Por cierto, su corazón… Mejor os lo cuento en la visita

6 – UN CRISTO QUE HABLA Y UN CANÓNIGO QUE PEDÍA DEMASIADO – Cuentan que un día estaba el canónigo Martín de Funes rezando ante el Santo Cristo de la Seo, y de pronto… Cristo le habló. Sí, sí, como lo oís. ¿Os imagináis qué le diría para que el canónigo le hiciera una fantástica capilla y se enterrar allí, rezándole eternamente?

Colgando delante del Santo Cristo están las palabras que dijo

7 – UN “BANQUERO” QUE SE HIZO RICO CON SUS CHANCHULLOS – Gabriel Zaporta no era exactamente un banquero, pero más o menos. Y lo que está claro es que se forró haciendo negocios de todo tipo, incluso alguno limpio. Además de su casa (en la que estaba el “patio de la Infanta”) se hizo una estupenda capilla para enterrarse en la Seo. Si venís podréis ver su retrato (hecho un pincel, por cierto) en la lápida de encima de la tumba.

“Ya que sea, que se vea”, debió pensar Gabriel Zaporta después de haberse gastado sus buenos cuartos en la capilla

8 – UNOS HUESOS PERDIDOS Y ENCONTRADOS – Cuenta la tradición que Santo Dominguito de Val, infantico de la Seo, fue martirizado por los judíos. No sólo nos encontramos su historia representada por todas partes, sino que se conserva una arqueta con sus reliquias, encontradas por casualidad en la sacristía siglos después de haberlas perdido. No pongáis esa cara, que a todos nos han pasado cosas así. ¿O no?

¿Dónde está ahora la arqueta con las reliquias de Santo Dominguito?

9 – UN CANÓNIGO ASESINADO QUE HACE MILAGROS DESPUÉS DE MUERTO – Una noche de luna de 1485 un grupo de conspiradores entró por la puerta de la Pabostría de la Seo y, delante del altar mayor, asesinó a Pedro Arbués, el primer inquisidor de Aragón. ¿Queréis saber por qué? ¿Os imagináis qué milagros ocurrieron esa misma noche?

Un santo de la casa se merece una capilla, ¿no? Qué menos

10 – Y MUCHAS COSAS MÁS… - Muchas más historias de tumbas, muertes, reliquias, milagros y hasta algún otro asesinato. ¿Queréis descubrirlo todo? Pues no os podéis perder nuestra visita “Muerte en la Seo”.

Las naves de la catedral están llenas de historias…

Si queréis descubrir LOS SECRETOS DE LA SEO no os podéis perder la visita que hemos preparado para los sábados de julio y agosto a las 10’30, con la fresca.

Cuándo – Sábados de julio y agosto a las 10’30 de la mañana
Dónde – Puerta principal de la Seo
Precio – 10 € por persona (jubilados, 8 €; parados, 5 €)
Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

Read Full Post »

¿Jugamos a buscar las 7 diferencias?

Os propongo un juego: vamos a buscar las diferencias que hay entre la fachada de la Escuela de Artes tal y como la dejó Félix Navarro y como la podemos ver hoy. Eso sí, os tendréis que acercar hasta la Plaza de los Sitios para poder verla bien, porque los árboles han crecido mucho desde entonces y hoy es casi imposible sacar una foto de conjunto.

¿Veis algún cambio?

Viendo esta foto os daréis cuenta a la primera de uno de los cambios. La fachada tenía dos pisos cuando se construyó, y ahora tiene tres. Pero la diferencia más llamativa es otra. Os pongo otra fotografía antigua, por si no habéis caído.

¿Qué es eso puntiagudo que hay sobre el reloj, rematando la fachada, por los tejados…?

Por todas partes, en los remates del edificio, hay pequeñas torres Eiffel. No intentéis buscarlas ahora, porque ya no están. Una pena, porque le daban una personalidad de lo más singular. Pero la cuestión es, ¿a qué se debe esta obsesión de Félix Navarro por la torre Eiffel? La clave está en el hierro, que a lo largo del siglo XIX y al ritmo de la Revolución Industrial, se había convertido en uno de los materiales fundamentales de la nueva arquitectura. La torre se construye para la Exposición Universal de París de 1889, pero esa extraordinaria aventura había comenzado mucho antes. ¿Os apetece un viajecito para descubrirlo? Pues coged el paraguas y retrasad los relojes dos siglos y pico, porque nos vamos a la Inglaterra en la que acababa de estallar la Revolución Industrial. Allí, James Watt había patentado en 1784 un invento que iba a cambiar el mundo: la máquina de vapor. Del trabajo manual a la era de la máquina, de la artesanía a la producción en serie, y de los materiales tradicionales, como la piedra o la madera, al vidrio, el hierro… Gracias a ellos se pudieron construir los nuevos edificios necesarios para un mundo en cambio constante: estaciones de ferrocarril, grandes pabellones para exposiciones, bocas de metro…

hierro

En 1851 tuvo lugar la primera Exposición Universal en Londres, y para albergarla se levantó el Crystal Palace (desaparecido en un incendio en 1936, aunque se conservan otros, como el que se hizo en Madrid en 1887 inspirándose en él; el de Londres es el de la fotografía de la izquierda y el de Madrid el de la derecha). El responsable del proyecto fue un experto en la construcción de invernaderos con hierro y vidrio. Atentos a las medidas: 600 metros de largo, 120 de ancho y 34 de alto. No había catedral en el mundo que tuviera esas dimensiones, más que nada porque con los materiales tradicionales era imposible lograr un espacio diáfano como ese (las vigas de madera no podían tener esa anchura, y eran necesarios pilares muy gruesos para sujetarlas). El hierro permitía trabajar con piezas prefabricadas y hechas en serie (más rápido y más barato, por tanto), más resistentes a los incendios y, sobre todo, con vigas de una anchura que hubiera sido impensable cuando no se disponía más que de madera y que se apoyaban columnas altas y muy esbeltas. De pronto se abría un mundo lleno de posibilidades. ¿Os apetece que nos vayamos a París a descubrir algunas?

Les Halles, el vientre de París

En 1852, un año después del Crystal Palace, se construyó, en pleno corazón de París, un inmenso mercado formado por diez pabellones que ocupaban una superficie de unas diez hectáreas y que son el principal protagonista de una novela de Zola titulada “El vientre de París“. ¿Queréis verlo desde el aire para haceros una idea de lo que estamos hablando?

Nuevas soluciones para nuevas necesidades

La población de las grandes ciudades no paraba de crecer, y se planteaban continuamente problemas nuevos. Sólo había una forma de construir algo tan gigantesco, y era utilizando el hierro de forma masiva. El resultado fue un completo éxito, tanto que en 1968 aún seguía funcionando (en “Charada“, de 1963, Audrey Hepburn corre por aquí). Aquí tenéis una imagen que muestra la vida que bullía a su alrededor.

La imagen lo dice todo

En 1968 se tomó la decisión de demoler Les Halles. No me resisto a poner varias fotos de aquello, porque me parecen de una increíble belleza y transmiten toda la potencia estética del hierro (algo que en el momento de su construcción aún no se reconocía por la mayor parte de la gente).

Sobran las palabras, ¿verdad? Afortunadamente, muy pocos años después el Mercado Central de Zaragoza (también una joya de la arquitectura del hierro) se salvó de la demolición. En cualquier caso, uno de los pabellones de Les Halles parisinos se trasladó a otro lugar, se conservó y hoy se utiliza para todo tipo de cosas.

Exterior del Pavillon Baltard, hoy en las afueras de París

Una feria en el Pavillon Baltard

Donde estuvieron Les Halles hay hoy una inmensa plaza, con construcciones que parecen planteadas como un homenaje a aquella arquitectura hecha de hierro y de vidrio.

Una cosa por otra

Tanto el Crystal Palace como Les Halles eran edificios funcionales, así que a nadie le chocó que se utilizaran en ellos los nuevos materiales. Al fin y al cabo, este tipo de construcciones eran casi más terreno de la ingeniería que de la arquitectura, al menos de la arquitectura entendida como una de las Bellas Artes. Pero si os fijáis en esta foto, estamos en la sala de lectura de una biblioteca (la de Sainte Geneviève, al lado del Panteón de París) y está claro con qué está hecha la estructura, ¿no? Con hierro, claro.

La sala de lectura, amplia, luminosa, diáfana…

Me cuesta creer que no se apreciara desde el primer momento la belleza de una construcción como esta. Mirad, por ejemplo, los maravillosos dibujos que se hicieron de las diferentes piezas.

A mí se me cae la baba viéndolo, pero entonces mucha gente pensaba que el hierro no tenía ningún valor estético

La verdad es que encontrarlo en un edificio de este tipo es chocante, porque a pesar de que el hierro era estupendo para solucionar los nuevos problemas que se presentaban a los arquitectos de aquel tiempo, tenía un problema: no gustaba, no se consideraba un material noble y adecuado para la arquitectura monumental. ¿Queréis ver la fachada de la biblioteca?

Nada que ver con el interior, ¿no?

Materiales tradicionales, relieves de piedra… en fin, lo adecuado para el entorno monumental del centro de París. ¿Quién se imaginaría, viéndolo, que detrás hay un interior ultramoderno para la época? En cualquier caso, era cuestión de tiempo que el hierro acabara siendo aceptado en obras de todo tipo, y no sólo de carácter industrial o funcional, y también era cuestión de tiempo que llegase a nuestro país. Las primeras obras son puentes, como el de Triana, en Sevilla, pero los primeros edificios son dos mercados madrileños y un teatro zaragozano. Ninguno de ellos sigue en pie, pero los tres fueron edificios estupendos y a la última. ¿Queréis verlos?

Mercado de los Mostenses, de 1875

Mercado de la cebada, de 1875

Teatro Pignatelli de Zaragoza, de 1878

Interior del Teatro Pignatelli

El Teatro Pignatelli estaba situado más o menos donde hoy está el edificio de Correos, en el Paseo de la Independencia. Os imagináis quién lo construyó, ¿no? Pues claro, Félix Navarro, y por eso le hemos llamado el Eiffel de Zaragoza, porque aunque nació en Tarazona fue en nuestra ciudad donde desarrolló la mayor parte de su carrera.

Hemos empezado hablando de su admiración por la Torre Eiffel, ¿os acordáis? Pues bien, no hemos llegado todavía ni al año en que se construyó la torre (1889) y ya nos encontramos con una fantástica construcción en hierro de Félix Navarro. En el próximo post hablaremos de Eiffel, de la torre, de la Exposición Universal de París, a la que Félix Navarro viajó… y de muchas cosas más.

Gracias a Félix Navarro Zaragoza fue más hermosa, más moderna, más cómoda y agradable para sus ciudadanos. Si quieres descubrir cómo fue aquella ciudad que él contribuyó a transformar, en una ruta en la que conoceremos edificios tan distintos como el Mercado Central o la Escuela de Artes, el Monumento al Justicia, edificios de viviendas… ponte en contacto con nosotros en el 976207363, pues podemos realizar la ruta en cualquier momento para un grupo.

Y si quieres descubrir una de sus obras más singulares, el Palacio de Larrinaga, ahora tienes la oportunidad. Todos los sábados de diciembre a las 11’30 podrás participar en una visita a un palacio lleno de lujo y leyenda que tiene una gran historia de amor detrás. Hace ya más de cien años que el naviero Miguel Larrinaga, cuyos barcos daban la vuelta al mundo desde su sede de Liverpool, se lo regaló a su mujer, Asunción, nacida en Albalate del Arzobispo. Seguro que habéis visto muchas veces sus puertas cerradas al pasar por allí, pero ¿os imagináis cómo es por dentro? ¿Queréis descubrir con nosotros este fascinante lugar? Pues gracias IberCaja, su actual propietario, ahora tenéis la oportunidad.

Cuándo – todos los sábados a las 11’30
Dónde – Palacio Larrinaga, Avda. Miguel Servet 123
Precio – 10 € (9 € para jubilados y estudiantes menores de 26 años; 6 € para parados)
Reservas – Llamando al 976207363 o entrando aquí

Y si queréis saber más sobre Félix Navarro…

Félix Navarro – un paseo en imágenes por la historia del Mercado Central

Zaragoza y Félix Navarro

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »

PATRIA JUDÍA

Desde el río Nilo hasta el Eufrates !

SOMATEMPS

La Tradició mai no morirá

Lo que veo en Zaragoza

Tu alternativa para gozar del arte

El Pollo Urbano

Tu alternativa para gozar del arte

Tu alternativa para gozar del arte

Chinese Friendly

Tu alternativa para gozar del arte

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 12.938 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: